La formulación el Plan Integral de Gestión de Calidad del aire del Valle de Aburrá por parte del Instituto del Aire Limpio, y del inventario de emisiones atmosféricas del Valle de Aburrá con año base 2015, realizado por la Universidad Pontificia Bolivariana, además del inicio de una investigación epidemiológica para indagar por las consecuencias de la contaminación aérea sobre la salud de los habitantes del Valle de Aburrá son buenas noticias para la región metropolitana, porque constituyen un diagnóstico claro y actual, así como una agenda de intervenciones con metas de producto y resultado a corto, mediano y largo plazo.

Tanto el inventario de emisiones como las líneas generales del plan de descontaminación del aire fueron presentados en el taller de capacitación en “Herramientas técnicas para el análisis de datos de calidad del aire, respuesta en salud y la evaluación de impactos de la contaminación”, realizado por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y el Instituto del Aire Limpio el pasado 31 de marzo. Además de estos dos estudios, en el evento se presentaron programas de evaluación de los efectos de la calidad del aire sobre la salud humana, y de las concentraciones de contaminantes en relación con las fuentes de emisión y las condiciones atmosféricas y meteorológicas.

Plan Integral de Gestión de Calidad del Aire

Las líneas generales del Plan Integral de Gestión de Calidad del Aire (PIGECA), que actualmente está finalizando su proceso de construcción, fueron presentadas por Sergio Sánchez, Director Ejecutivo del Instituto del Aire Limpio (Clean Air Institute – CAI). Las metas preliminares propuestas para PM2.5 al año 2030 son 15 microgramos por metro cúbico en promedio anual, y 37,5 microgramos por metro cúbico para el promedio de 24 horas, y están en proceso de concertación, por ser consideradas por expertos de las universidades Pontificia Bolivariana y Nacional como metas muy ambiciosas.

Las medidas propuestas están orientadas tanto al tránsito de vehículos y la racionalización del transporte público y de carga como a la gestión territorial y al control de emisiones. En cuanto al tránsito de vehículos, el plan incluye medidas como la renovación del parque automotor de carga, el mejoramiento de las prácticas de conducción, instalación de filtros de partículas y estándares más estrictos para los vehículos nuevos. Además, el mejoramiento del diésel a 10 partes de azufre por millón (actualmente en 50 ppm), para sacar provecho de tecnologías de combustión de diésel Euro 6. Las medidas relacionadas con la promoción del transporte no motorizado o transporte activo se combinan con las medidas de gestión urbanística. Se propone una gestión urbanística que propenda a reducir las distancias y aumentar la disponibilidad de vías para el transporte no motorizado (peatonal, bicicleta). En cuanto a la gestión de la demanda de transporte, se sugiere reducir el uso del automóvil y el número de viajes. La iniciativa más destacada en el evento en ese sentido fue la implementación de Planes Empresariales de Movilidad Sostenible.

En cuanto a las fuentes fijas, se recomendó la implementación de programas de desarrollo empresarial de bajas emisiones, puntualmente a través del cambio de tecnologías hacia la utilización de combustibles menos contaminantes. Además, el plan contempla programas de fortalecimiento de la cultura ciudadana y el conocimiento alrededor de la calidad del aire y los efectos de la contaminación, la construcción de un sistema metropolitano de indicadores de salud y vigilancia epidemiológica, y el fortalecimiento de la gestión mediante la articulación de los esfuerzos realizados por los distintos municipios, el AMVA y la empresa privada.

Con la ejecución del plan se estima, de forma preliminar, una reducción del 74% en las emisiones de PM2.5 por fuentes móviles, principalmente por el cambio tecnológico en el transporte de carga, y del 60% de las emisiones fijas de este mismo contaminante, estas últimas asociadas especialmente a mejoras en los combustibles. Se estima, además, que la mortalidad por calidad del aire podría pasar de 1.658 casos estimados actualmente como atribuibles a la contaminación del aire en el Valle de Aburrá a 426 casos en 2030.

Inventario de emisiones atmosféricas

La información que permite realizar estas estimaciones de los efectos sobre la salud y la reducción en las emisiones atmosféricas proviene del inventario de emisiones atmosféricas del Valle de Aburrá, elaborado por la Universidad Pontificia Bolivariana tomando como año base el 2015, y cuyos resultados preliminares se presentaron el 31 de marzo en el mismo evento. Los resultados fueron similares a los de los años anteriores. Aproximadamente el 80% de la emisión de material particulado inferior a 2,5 micras proviene de las fuentes móviles y el 20% restante de fuentes fijas, con una participación mínima de las fuentes de área. A diferencia de los inventarios de emisiones realizados previamente, este permite modelar las fuentes específicas de contaminantes que inciden en el aumento o la reducción de las concentraciones reportadas en las estaciones de medición, constituyéndose en una herramienta útil, tanto para la determinación de los efectos de la contaminación sobre la salud como para la gestión ambiental en el Valle de Aburrá.

Vínculos entre polución aérea y salud

Si bien la propuesta del PIGECA estima el número actual de muertes por enfermedades relacionadas con la contaminación aérea, y la reducción potencial en dicho número, esas estimaciones se realizan con base en parámetros internacionales de incidencia de la contaminación sobre la salud, y el Valle de Aburrá está en mora de realizar estudios epidemiológicos orientados a la calibración de los modelos de emisiones para determinar los efectos reales de la contaminación sobre la salud de los ciudadanos.

Este fue el centro de otro panel que tuvo lugar dentro del taller de herramientas para el análisis de datos sobre calidad del aire. En este panel se resaltaron experiencias como la de la Organización Mundial de la Salud o la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) en la creación de instrumentos para la estimación de los efectos de la contaminación aérea sobre la salud de las personas. Adicionalmente, se presentaron los ejercicios de la Secretaría de Salud de Medellín y la Universidad de los Andes en el monitoreo de la calidad del aire y sus efectos sobre la salud.

El evento concluyó con la presentación del proyecto de investigación epidemiológica sobre los efectos de la contaminación aérea en la morbilidad y mortalidad por enfermedades respiratorias y cardiovasculares en el Valle de Aburrá, que se encuentra actualmente en su etapa inicial, y una presentación de la estrategia de vigilancia epidemiológica de la EPA, la cual le permite establecer luego de estudios rigurosos las guías de contaminación del aire para Estados Unidos.