Desde que arrancó la discusión del Plan de Desarrollo en 2016 el gobierno municipal dejó en claro que el primer año de su gestión contaría con menos recursos que su antecesor, impactando de forma directa la inversión social en Medellín. Lo anterior obedecía principalmente a un mayor pago de deuda para el año en curso, y menores recursos por transferencias de Empresas Públicas de Medellín.

Efectivamente, en 2016 los recursos de inversión representaron un 80% de los gastos totales, bajando cinco puntos porcentuales en relación con 2015, y siendo la más baja inversión porcentual en muchos años. En términos absolutos, la inversión se redujo en 435.000 millones, mientras el pago de la deuda pasó de representar el 3% a un 6,5% entre 2015 y 2016.

El municipio contó con menos recursos, en términos reales, frente a 2015, explicado principalmente por una caída significativa en las transferencias de EPM (-22%) y por una reducción del 11% de los ingresos propios, distintos a transferencias; por ejemplo, el recaudo por impuesto predial cayó un 3,1%.

Con este panorama en mente, las voces disconformes con los recortes de la inversión pública en algunos sectores podrán entender más las razones detrás de ellos. Tres discusiones son relevantes para poner sobre la mesa en la actualidad en nuestra ciudad: 1) ¿Estamos gestionando con suficiencia las finanzas municipales? En coyunturas de menores ingresos relativos ¿estamos invirtiendo dónde es prioritario para la calidad de vida de los ciudadanos? y, relacionado con lo anterior, ¿estamos destinando estratégicamente los recursos extraordinarios que ha obtenido recientemente el municipio?

Por limitaciones de espacio, aquí daremos respuesta a la primera pregunta. La respuesta a ella es no. No estamos gestionando con suficiencia las finanzas municipales. En una mesa de discusión llevada a cabo por Medellín Cómo Vamos el año pasado se precisó que, aunque la pasada administración parecía estar en un estado de confort, principalmente por los recursos extraordinarios de la venta de acciones de UNE, la actual no parece estar asumiendo un rol más proactivo para gestionar, entre otros, mayores ingresos al fisco municipal.

Lo cierto del caso es que una comparación con otras importantes ciudades del país muestra que mientras en la mayoría de ciudades, y en el global nacional, los ingresos por impuesto de industria y comercio -ICA- son mayores al impuesto predial, aquí ocurre lo contrario. Si comparamos la tributación per cápita encontramos que mientras en el impuesto predial estamos en segundo lugar por debajo de Bogotá, en ICA somos superados por Bogotá, Cartagena, Barranquilla y Bucaramanga y sólo superamos a Cali.

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Publicado en el Periódico El Colombiano el 15 de mayo de 2017

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