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Corresponsabilidad y responsabilidad ciudadana
Actualización: 20 de enero de 2012
Son muchos los actores que actúan en pro del mejoramiento de la calidad de vida de la gente. No sólo corresponde a la Administración Local de turno realizar inversiones que propendan por el bienestar de la gente, diversas instituciones y organizaciones tanto públicas como privadas trabajan a diario en los propósitos de una mejor ciudad y mayores oportunidades para toda la población.
La ciudadanía también tiene un papel activo en la calidad de vida. Justamente, la responsabilidad ciudadana es una condición prioritaria para la eficacia de las políticas públicas. A partir de las conductas de los individuos en temas como, por ejemplo, el cumplimiento de las normas de tránsito y tributarias, se presentan condiciones favorables o desfavorables para la reducción de la accidentalidad en el primer caso, y para la inversión social en el segundo.
El programa Medellín Cómo Vamos le hace seguimiento a la corresponsabilidad y a la responsabilidad ciudadana, esencialmente a través de indicadores subjetivos provenientes de la Encuesta de Percepción Ciudadana en el primer caso, y en el segundo se utilizan indicadores objetivos y subjetivos que indagan, entre otros, por el respeto a la normas de tránsito, el pago de impuestos a tiempo, el respeto por los bienes y el espacio público, entre otros.
Haga clic aquí para ver algunos de los indicadores utilizados.
¿Cómo Vamos en corresponsabilidad y
responsabilidad ciudadana?
En cuanto a la corresponsabilidad, la percepción del compromiso institucional con la calidad de vida, tanto desde lo público como desde lo privado se ha venido deteriorando desde 2009. Mientras en 2008 las instituciones públicas tuvieron en promedio un reconocimiento del 34%, a 2009 bajó al 29%, en 2010 se redujo en diez puntos porcentuales más y en 2011 se ubicó en el 13%. En el caso del reconocimiento a las instituciones de orden civil también se redujo año a año, aunque la magnitud de la reducción fue inferior a la de las instituciones públicas. En 2008 y 2009 un 20% reconocían el trabajo de esas instituciones en pro de su calidad de vida, en 2010 pasó al 14% y en 2011 se ubicó en el 12%.
La Alcaldía de Medellín ha permanecido desde que se realiza la Encuesta en el primer lugar en reconocimiento por parte de la ciudadanía, pero se ha venido reduciendo año a año; mientras en 2008 el 76% reconocía las acciones en pro del mejoramiento de su calidad de vida, en 2011 bajó al 28%. Algo similar ocurrió con el Gobierno Nacional, la Policía, Las Empresas de Servicios Públicos, el Concejo, las Juntas Administradoras Locales y los partidos políticos.
En el caso de las instituciones de carácter civil, no han perdido tanto reconocimiento como las públicas, pero también evidenciaron una reducción significativa, especialmente las iglesias, las Juntas de Acción Comunal, las universidades, los medios de comunicación y las asociaciones cívicas y comunitarias. Por su parte, la empresa privada y las ONG han mantenido estable su reconocimiento en una de cada diez personas.
En el caso de la responsabilidad ciudadana, desde 2006 la evaluación de la ciudadanía sobre el comportamiento promedio del medellinense ha sido de las más bajas. Los mejores comportamientos evaluados durante el periodo 2006-2011 han sido el cuidado del Metro y el acatamiento del pico y placa, mientras que los comportamientos peor evaluados han sido el de conductores y el de peatones en las vías de la ciudad.
Las altas cifras de accidentalidad y de muertes por accidentes de tránsito1 en Medellín evidencian que efectivamente existe un problema de irrespeto a las normas de tránsito que cobija a todos los usuarios de las vías. La percepción de ese mal comportamiento no cambió desde 2006 cuando inició la Encuesta, lo que plantea retos importantes en materia de política pública, pues lo que está en juego es la vida e integridad física de las personas.
En cuanto a la probabilidad de sanción, los comportamientos de menor probabilidad de sanción percibida se relacionaron con el espacio público: orinar en el espacio público se percibió como el de más baja probabilidad de sanción (2,5), seguido de arrojar papeles a la calle (2,6) , con el comportamiento de los peatones: no usar puentes peatonales (2,8) y cruzar por sitios prohibidos (2,8) y con el comportamiento de los conductores de servicio público y los pasajeros: no uso de los paraderos (2,9).
El comportamiento percibido por la ciudadanía como el de mayor probabilidad de sanción fue el pico y placa, el cual, a su vez, fue unos de los comportamientos mejor evaluados, lo cual puede ser un indicio de que el comportamiento está más asociado a la posibilidad de sanción que a una concepción del cumplimiento de la norma como un deber ciudadano.
Por último, la eficacia de las políticas públicas en diversos frentes requiere del compromiso ciudadano, de la corresponsabilidad y de la solidaridad. En estos frentes los medellinenses perciben que están haciendo la tarea a medias, especialmente en lo concerniente con el respeto a las normas de tránsito, a la vida y a la diferencia. Es un imperativo de ciudad que los principios de la cultura Metro, que ha logrado permear a la mayoría de la población y que es un motivo de orgullo, se aplique de forma permanente sobre diversos aspectos de vital importancia para la calidad de vida de la ciudadanía.
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