Rendición pública de cuentas ¿por qué y para qué?

 

En el mes de abril se llevaron a cabo en Medellín dos importantes rendiciones de cuentas de la gestión adelantada durante el año 2012 por parte de la Alcaldía de Medellín y Empresas Públicas de Medellín -EPM. De dichas rendiciones es posible establecer claras diferencias y derivar aprendizajes que ojalá guíen en lo sucesivo estos importantes espacios para el diálogo, permitiendo nutrir las decisiones sobre lo público en la ciudad.

Lo primero que hay que resaltar es que estas rendiciones no son el resultado de una decisión autónoma, arbitraria o caprichosa de los gobernantes y servidores públicos. La rendición de cuentas está consagrada desde la Constitución Política de Colombia de 1991 y ha sido reglamentada en varias leyes desde entonces que, finalmente, establecen: “la obligatoriedad por parte de todas las entidades y organismos de la administración pública de desarrollar su gestión acorde con los principios de democracia participativa y democratización de la gestión pública y de involucrar a los ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil en la formulación, ejecución, control y evaluación de la gestión pública”[1]

En el caso de la rendición pública de cuentas de Empresas Públicas de Medellín pueden distinguirse tres momentos: 1) presentación de su gerente, Juan Esteban Calle Restrepo, de las cifras y hechos clave de la gestión institucional durante el año 2012; 2) comentarios del alcalde al balance realizado por el gerente, en representación del dueño de la empresa que es el Municipio de Medellín; 3) espacio para preguntas de la ciudadanía (presente en el recinto de Plaza Mayor, vía redes sociales y vía telefónica desde diferentes municipios de Antioquia).

Sin adentrarse en detalles sobre lo que se expuso en la intervención, vale la pena resaltar la claridad con que el gerente expuso los principales logros de la Empresa en 2012, la solidez financiera de la empresa, el buen manejo del endeudamiento, el cumplimiento mayor al 100% de la meta planteada en la MEGA, que había sido trazada para el año 2015, la expansión a otros países del continente, los programas puntuales para mejorar el acceso a los servicios públicos, no sólo en la región metropolitana si no en toda Antioquia. Asimismo, destacó los avances en mejores prácticas de gobierno corporativo (calificación a la gestión del gerente, cuya lectura se hizo pública en el evento, y autoevaluación de la Junta Directiva). Pero también dejó en evidencia que las utilidades de la empresa UNE fueron negativas y representaron pérdidas por $205.000 en 2012. El alcalde, por su parte, se refirió explícitamente a algunos de los programas de la Administración en los que trabaja en llave con EPM como las Unidades de Vida Articulada, el Fondo de Becas-Crédito  EPM, el Parque Vial del Río, la planta de tratamiento de aguas residuales en Bello, entre otros.

En la tercera parte, la ciudadanía tuvo su espacio para las preguntas sobre la gestión de la entidad y sus retos, que fueron respondidas tanto por el gerente como por el alcalde, pues muchas de ellas se relacionaban con la gestión directa de la Alcaldía.

A renglón seguido de esta rendición se realizó un ejercicio muy interesante e innovador. Un diálogo con los distintos grupos de interés de la empresa, desde las comunidades, la academia, los proveedores, entre otros. Dicho diálogo tenía como eje de discusión la percepción de los grupos de interés sobre el quehacer de la empresa y sus impactos sobre dichos grupos. El objetivo primordial de dicho acercamiento fue lograr un mayor entendimiento entre las partes, mejorar la interacción y, en últimas, obtener un gana-gana en términos de crecimiento y sostenibilidad de la empresa.

Por su parte, la rendición de cuentas de la Alcaldía realizada ante el Concejo de la ciudad sólo constó de un momento: la presentación del alcalde Aníbal Gaviria Correa del informe de gestión de su primer año de gobierno. Tomando como base las cinco líneas del Plan de Desarrollo “Medellín, un hogar para la vida” el alcalde destacó los avances más importantes en cada una de ellas y algunos retos para la gestión en el año 2013 y, finalmente, mostró en dos capítulos aparte los resultados de los programas bandera, y la gestión fiscal y financiera. En este espacio, no obstante, no hubo lugar a interpelación por parte del Concejo de la ciudad, ni tampoco espacio para la participación ciudadana a través de preguntas o comentarios al alcalde y su equipo de gobierno.         

Las diferencias saltan a la vista entre ambos espacios de rendición de cuentas. En el propiciado por EPM, desde su invitación al público se marca diferencia, se tituló “Diálogo y rendición pública de cuentas”. En cambio, en la rendición de la Alcaldía, infortunadamente, no hubo ni diálogo ni participación ciudadana.

Aunque debe haber un reconocimiento en cuanto la actual administración viene haciendo un ejercicio de rendición de cuentas permanente a través de publicaciones impresas de distribución gratuita y masiva (desde octubre de 2012 hasta el momento va por la cuarta publicación), denominada “Cuentas Claras“, y al final de dicha publicación se abren canales como una cuenta de correo y una línea telefónica para que la ciudadanía pueda expresar sus preguntas, sugerencias o reflexiones, también es cierto que el canal de salida o respuesta a esta participación no se da a conocer en el documento y tampoco se hace público.

Tomando en cuenta que la rendición de cuentas es un proceso de doble vía “en el cual los servidores del Estado tienen la obligación de informar y responder por su gestión, y la ciudadanía tiene el derecho a ser informada y pedir explicaciones sobre las acciones adelantadas por la administración”[2], claramente la rendición de cuentas de la actual Administración de Medellín en su primer año se ha quedado a medio camino.

En consecuencia, valdría la pena que la Alcaldía revisara de nuevo algunos de los objetivos principales que debe cumplir la rendición de cuentas. Así, ésta debe “constituir un espacio de interlocución directa entre los servidores  públicos y la ciudadanía, trascendiendo el esquema de que ésta es sólo una receptora pasiva de informes de gestión y debe servir como insumo para ajustar proyectos y planes de acción de manera que responda a las necesidades y demandas de la comunidad[3].

En este sentido, la rendición de cuentas de EPM podría servir de ejemplo, no sin antes reconocer también que el espacio para la participación fue modesto y circunscrito a una transmisión en televisión, relativamente corta. De otro lado, los documentos de Cuentas Claras deberían hacer explícito la forma en que los canales de respuesta se hacen públicos; por ejemplo, en futuras publicaciones podría destinarse un apartado a algunas de las más importantes dudas, comentarios y sugerencias de la ciudadanía y las respuestas que otorga la Alcaldía, y en medios como el portal de la Alcaldía se podría hacer visible toda la interacción generada alrededor de dichos documentos.

Por último, las rendiciones de cuentas de EPM y la Alcaldía de Medellín podrían tener mayores sinergias; para ello sería ideal que la Administración diera cuenta  de la destinación de las transferencias de EPM al municipio de Medellín, recursos cada vez más significativos para el fisco municipal; idealmente de una forma detallada, más allá de la enumeración de algunos proyectos específicos. De seguro, todas las acciones que se emprendan para fortalecer la rendición de cuentas terminará favoreciendo la gobernanza en la ciudad, propósito fundamental del diálogo entre la ciudadanía y a quienes ésta delega para administrar los recursos públicos.   

 

 

 

 



[1] Ministerio de Educación Nacional (2010) “Orientaciones para las rendiciones de cuentas en el sector educativo”

[2] Ibíd. Pág.3. Negrilla añadida.

[3] Ibíd. Pág. 5. Negrilla añadida.

 

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