La exposición a altos niveles de contaminación del aire, tanto por partículas contaminantes como por altos niveles de ruido, carencia de espacios públicos verdes cercanos a los barrios, consumo de estupefacientes y su correlato con altos niveles de inseguridad, como queda en evidencia de nuevo en 2016, con el 18% de los homicidios de la ciudad y el 35% de los hurtos denunciados, lo anterior describe a grandes rasgos los problemas más sentidos de la comuna de La Candelaria.

Una persona que por primera vez visitó la ciudad nos contó sus impresiones y entre ellas se destacó las que le produjo el Centro. Para ella, al centro histórico de la ciudad le falta mantenimiento en los espacios públicos y las edificaciones privadas; sería bueno contar también con una mejor oferta de servicios, gastronomía y negocios que resalten la visita turística al centro, especialmente de noche donde hace falta más seguridad, y, por último, sería mejor promover proyectos para que las personas de distintos niveles económicos vuelvan a habitar el centro.

A esta misma conclusión llegamos en 2014 cuando discutíamos sobre el POT y el centro. Cualquier plan para el Centro que omita el que este sea un buen vividero, irá en la ruta equivocada. El Centro antes que atraer está expulsando empresas y personas; atraer nuevos habitantes, y no perder los que aún habitan allí, implicará crear condiciones mínimas de seguridad, un mejor ambiente, una movilidad más segura, espacios más verdes; esa sería la cuota inicial para que algunos empiecen a tener al Centro como alternativa válida para habitar.

Publicado en el Periódico ADN Medellín, enero 1 de 2017

El Centro de Medellín para todos