La semana pasada el diario ADN publicó información según la cual la EPS Mixta entraría en fase de constitución legal antes de que termine el mes de enero del presente año. La puesta en marcha de esta entidad estaría antecedida de la negociación con el socio privado, Comfama, con el fin de determinar los aportes de cada una de las partes en la nueva empresa, y, en general, toda la institucionalidad relacionada con la prestación de este servicio para los afiliados al régimen subsidiado, tanto en Medellín como en el resto del departamento. Se estima que la EPS Mixta entre en operaciones dentro de los próximos nueve meses. Esta nueva institución tendría la responsabilidad de atender a un estimado de 1,8 millones de usuarios del régimen subsidiado en Antioquia, con una inversión aproximada de $30.000 millones del municipio y el departamento  necesarios para la constitución y puesta en marcha de la nueva entidad.

A nivel nacional, las EPS de este régimen son las que están en mayores dificultades (sobre todo financieras), como lo reconoció el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, en entrevista concedida a El Tiempo; por ello, serán el objetivo principal de la reforma al sistema de salud que presentará el gobierno. El esbozo de la propuesta que presentará el gobierno permite entrever que la nueva EPS mixta podría perfilarse como una prueba piloto para la atención del régimen subsidiado. En palabras del ministro, ante la falta de Entidades Prestadoras de Salud en el régimen subsidiado, el Ministerio evalúa la opción de habilitar a las secretarías de salud municipales y departamentales para que administren esos recursos, sujeto a su capacidad institucional, lo que estaría en sintonía con la propuesta de la Alcaldía y la Gobernación. Esto da un parte de tranquilidad puesto que, aún con los posibles cambios en las reglas, la EPS Mixta gozaría de un entorno normativo favorable.

Esta EPS tendría que enfrentar retos en, al menos, dos frentes distintos: el del aseguramiento y el de la contratación de la prestación del servicio. Por el lado del aseguramiento, esta empresa gozaría de elementos que le permitirían una disminución del riesgo. En primer lugar, se centralizarían las actividades de promoción y prevención de la salud, tarea que ahora comparten los entes territoriales con las EPS, lo que dificulta saber a ciencia cierta hasta dónde llega la labor de unas y comienza la de las otras. En segundo lugar, la participación de una caja de compensación permitiría generar economías de escala en servicios de salud, especialmente aquellos relacionados con la promoción y la prevención, en conjunción con los demás servicios que ya presta la caja en temas como cultura, recreación y deporte, por mencionar algunos. De tener éxito en la generación y mantenimiento de hábitos saludables se tendrían menos enfermos, con lo que los costos del sistema disminuirían y se mejoraría la sostenibilidad financiera, tal vez el mayor de los problemas de estas entidades.

Por el lado de la contratación de las instituciones prestadoras del servicio, el reto está en generar lo incentivos correctos para que éstas realicen su tarea con calidad y eficiencia. La EPS Mixta requerirá de una muy buena capacidad de negociación para reducir los incentivos perversos, evitar la formación de cárteles y, sobre todo, enfatizar en el resultado medido en términos de la mejora en el estado de salud de los usuarios y no en el costo del tratamiento.

Cabe resaltar que la entrada de esta nueva institución no es necesariamente la solución de todos los problemas que vive la salud, ni en Colombia ni en la región y no debe asignársele esa tarea. Hay que reconocer que su capacidad es limitada, sobre todo por el marco en el que se circunscribe y la dependencia de organismos de orden nacional. Sin embargo, y de acuerdo con el Centro de Pensamiento Social, la constitución de esta EPS representa una oportunidad y, a la vez, un imperativo para mejorar lo que se ha hecho en el pasado, sobre todo en lo concerniente al modelo de atención (enfocándose más en la prevención y promoción de la salud), y al modelo de contratación con las prestadoras de servicios. Todo esto debe hacerse sin perder el norte: mantener una población saludable, base necesaria para generar desarrollo.

Fuentes: ADN, El Tiempo, El Colombiano, Centro de Pensamiento Social