Falta un mayor análisis sobre los factores generadores de inseguridad. Sin dicho diagnóstico es difícil plantear políticas públicas acertadas.

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El pasado 22 de noviembre, en las instalaciones de la universidad Eafit, el Programa Medellín Cómo Vamos llevó a cabo una mesa cerrada con expertos sobre seguridad ciudadana y convivencia. El evento contó con la participación de 22 expertos en representación de la Policía Nacional, el Banco de la República, Suramericana, Observatorio de Políticas Públicas del Concejo de Medellín, Observatorio de Políticas Públicas de la Alcaldía, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá –AMVA-, Poblado Hoteles SA, la Alcaldía de Medellín (Departamento de Planeación y Secretaría de Seguridad), Comfama y la Universidad de Antioquia. El objetivo principal de la mesa fue discutir los indicadores usados actualmente por el Programa para dar cuenta de la seguridad ciudadana y la convivencia en la ciudad, y escuchar propuestas sobre nuevos indicadores, sus fuentes y periodicidad.

 

La discusión más que centrarse en los indicadores, se enfocó en la profundización de los análisis y el enfoque territorial. Así, se precisó que el accionar delincuencial no tiene fronteras y, en ese sentido, al analizar la seguridad se debe abordar toda el área metropolitana; siendo la Alianza AMA una oportunidad para trabajar con perspectiva regional y producir información en este orden.

En el caso de la convivencia y la prevención de la violencia, el Acuerdo metropolitano No. 33 atiende este enfoque territorial y busca que toda la región metropolitana emprenda programas con el fin de reducir la violencia y mejorar la convivencia. Se llamó la atención frente a que la Alcaldía de Medellín no se ha sumado a dicha estrategia, mientras otros municipios del valle de Aburrá ya lo están haciendo.

Se subrayó que es necesario estudiar en mayor profundidad los factores generadores de inseguridad. Al identificar dichas causas se pueden diseñar mejores políticas públicas. Se planteó la importancia de los escenarios causa de los hechos delincuenciales; en otros términos, los factores asociados como por ejemplo el consumo de alcohol y drogas y la tenencia de armas. Asimismo, las condiciones culturales como la percepción frente a la ilegalidad como medio de movilidad social; las condiciones territoriales, institucionales y socioeconómicas. Además de profundizar en los actores vinculados al delito (como víctimas o victimarios) a través del cruce de variables, para indagar las condiciones más importantes tanto del victimario como de la víctima (especialmente crítico en el caso de los homicidios).

Sobre los grupos criminales se precisó que es necesario diferenciar entre la criminalidad compleja que atañe a grupos económicos ilegales de la criminalidad general.

En cuanto a la percepción ciudadana, obtenida a través de la Encuesta de Percepción del Programa, se planteó la necesidad de asociar sus resultados con condiciones sociales y entornos urbanos, redes de apoyo e influencia de los medios de comunicación.

Una preocupación esbozada por varios asistentes a la mesa fue la de cómo es posible explicar que pese a la alta inversión de los últimos años en la ciudad y en las comunas de menores niveles de desarrollo, sigan presentándose niveles altos de criminalidad y de violencia. En ese sentido, se planteó la necesidad de ahondar en los efectos de intervenciones urbanas como los Proyectos Urbanos Integrales -PUI- sobre la seguridad. Dicha responsabilidad recae sobre la Administración Municipal, pues es ella la que debe presentar a la ciudadanía la evaluación de los programas más estratégicos dentro de su Plan de Desarrollo.

En general, se planteó la necesidad de abordar la relación entre desarrollo urbanístico y la seguridad ciudadana. En el caso de los estratos cinco y seis es evidente que los cerramientos urbanos, a través de unidades residenciales, facilitan el accionar de la delincuencia por fuera de ellos; esto es, las calles, los espacios públicos se convierten en blanco fácil de la delincuencia. Así, mientras al interior de los cerramientos la seguridad privada prevalece, en los entornos cercanos se reduce la vigilancia y la solidaridad ciudadana, haciendo más vulnerable a quienes transitan por ellos.

En el caso del Cinturón Verde, se llamó la atención en cuanto la Secretaría de seguridad y la Policía deben ser parte activa aportando elementos para la definición de dicho programa. De acuerdo a la Secretaría de Seguridad, efectivamente ya están involucrados en dicho proceso.

Algunos asistentes plantearon como hipótesis que muy posiblemente si no se hubieran hecho las inversiones públicas de los últimos años, en la actualidad la ciudad estaría mucho peor. En términos de percepción, uno de los asistentes que estuvo por fuera de la ciudad más de una década, planteó que hoy la ciudad es más segura que hace veinte años.

Dado que usualmente las noticias en torno a los temas de seguridad ciudadana en la ciudad son negativas, debería propenderse por incluir dentro de los análisis un enfoque de “Seguridad positiva y seguridad negativa”. En el caso de la seguridad positiva debe destacarse el trabajo que vienen realizando en Medellín organizaciones  sociales en torno a la seguridad ciudadana.  Es un mensaje positivo que debe evidenciarse en los informes.

Uno de los pocos indicadores nuevos que se plantearon en la mesa es el de la desaparición forzada que hasta el momento no aparece en las agendas de seguridad ciudadana y que, cualitativamente, es diferente del secuestro. En el caso de la percepción ciudadana, se plantearon indicadores relacionados con el “Miedo al crimen”, en cuyo caso se indaga por las expectativas de quienes han sido víctimas de delito frente a si esperan ser víctimas de nuevo.

También, se planteó la existencia de conductas delictivas que no se visibilizan, especialmente las relacionadas con minorías poblacionales: indígenas, afro, población LGTB. En la mayoría de los casos, estos son sectores excluidos que requieren políticas públicas diferenciadas.

De forma positiva, la Secretaría de Seguridad y su Sistema de Información de la Seguridad y la Convivencia -SISC- informaron que como en el caso de los homicidios, los indicadores de hurto de motos y de carros cuentan desde septiembre de este año con una mesa de concertación en la que estarán la Fiscalía, el Cuerpo Técnico de Investigación y la SIJIN. También se le cursará invitación a las compañías aseguradoras para que hagan parte de la mesa y aporten valiosa información.

En el caso de los delitos como la vacuna y el micro tráfico, generadores de inseguridad se precisó que hasta ahora no son visibles en los reportes de seguridad ciudadana. Una de las mayores dificultades para dar cuenta de estos delitos es el sub registro en la denuncia ciudadana. Algunos expertos llamaron la atención frente a que hay comunidades afectadas por la vacuna, como la comuna de la Candelaria, que no son conscientes de que las pagan, al ser indagados afirman que pagan por seguridad en sus barrios; esto dificulta dar cuenta de la dimensión del fenómeno en la ciudad. Una propuesta al respecto es usar la metodología de los grupos focales para determinar los delitos territorialmente, incluyendo el micro tráfico y la extorsión. Con esta estrategia, sumado al método de Evaluación Plural usado en su último informe sobre seguridad por el Observatorio de Políticas Públicas del Concejo se podría profundizar en estos fenómenos generadores de inseguridad en la ciudad.

En el caso de la convivencia ciudadana, muchos de los expertos coincidieron en que el enfoque de prevención es el más adecuado para dar cuenta de buenos resultados en el futuro. Para ello es fundamental contar con el sistema educativo y la familia como aliados que se complementan y no que se sustituyen, pues el aprendizaje de buenas conductas sólo se da en la medida en que en ambos espacios se refuerzan los mensajes

En cuanto a los últimos avances en la política pública local se destaca que el 30 de octubre pasado se aprobó el Plan Integral de Seguridad y Convivencia en el cual se parte de un diagnóstico, se priorizan nueve problemas y se plantean estrategias para cada uno de ellos, e indicadores de resultado que permitirán realizar las asignaciones presupuestales con base en ellos. Esto implica un avance frente a lo que se venía realizando.

Dentro de los avances también se destaca el enfoque territorial, con la meta de  formulación de 22 planes locales de seguridad (16 comunas, 5 corregimientos y la Ciudadela Nuevo Occidente), de los cuales se espera tener culminados por lo menos diez para final de 2012. Cada Plan Local cuenta con un gestor territorial que debe hacer seguimiento a las metas establecidas en éste.

En ambos tipos de planes, los locales y el general, se ha contado con la participación ciudadana y en el diagnóstico no se ha partido de cero, pues se han consultado procesos previos. Para el Plan de Seguridad se consultó el Acuerdo 33 del AMVA; en el caso de los planes locales, se consultó ejercicios de diagnóstico realizados en el año 2009 con las comunidades, talleres de validación con empresarios y otros actores de las comunidades y, finalmente, los planes de desarrollo locales.

En el marco de la Alianza Medellín Antioquia -AMA- al Plan Integral de Seguridad  Metropolitano, que ya está consolidado, se le están buscando salidas legales para que tenga fuerza de ley, pues no existe un plan con este carácter en el país, y el objetivo es que éste no interfiera en las competencias legales de cada municipio.

La Policía Metropolitana también participó en la mesa y mostró sucintamente el trabajo que vienen realizando en cuanto al Plan Cuadrantes. Al respecto, expresaron que el Plan le cambia el chip a los policías al cambiar la forma de relacionarse con la comunidad. La relación a partir del Plan es más cercana, lo que puede arrojar resultados tanto positivos como negativos. De un lado, permite una relación uno a uno entre el Policía y la ciudadanía, de otro lado, dicha cercanía puede ser interpretada como un acercamiento no sólo con la comunidad sino también con la delincuencia.

En general, luego de tres años de trabajo en torno al Plan Cuadrantes en la región metropolitana el balance que hace la Policía es positivo A la par con dicho Plan vienen trabajando con geo referenciacion que les permite ser más efectivos en su labor y adaptarse a las necesidades de la comunidad. No obstante, la Policía precisó que es necesario trabajar más en términos de prevención del delito y para ello se requiere trabajar en cambios culturales que involucren y comprometan a  toda la comunidad.

En cuanto al sistema de justicia, muchos expertos coincidieron en que éste no funciona; el problema central es que el sistema es complejo y son muchos  los actores que lo componen. En el caso de las cárceles, éstas no están cumpliendo su labor de reintegración a la vida civil, por el contrario, son escuelas del delito.

Por último, uno de los participantes expresó que se debe complementar el enfoque que maneja el Programa MCV para dejar en evidencia que la reducción de homicidios en la ciudad es producto del monopolio del crimen organizado. En este sentido, se planteó que el tema de seguridad ciudadana debería ocupar el primer lugar en el debate público. Se puso como referente el caso del Metro de Medellín donde confluyen la nación, el departamento, el municipio y el sector privado para dar cuenta de un mismo fin. Esto mismo, debería darse en materia de seguridad. Se llamó la atención a como una ciudad como Bogotá, mucho más des institucionalizada que Medellín tiene una tasa de homicidios baja, mientras en Medellín el avance no es el esperado. Los análisis propuestos entonces deberían ser de fondo y cada vez más puntuales.

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