Es abundante la evidencia sobre el impacto de la percepción sobre la calidad de vida de la gente y es por ello que los programas Cómo Vamos en el país le apostamos a complementar el análisis de las condiciones objetivas reportadas por las fuentes oficiales, con información subjetiva proveniente de las encuestas de percepción.

Recién se acaba de presentar la Encuesta de Percepción Comparada de la Red de Ciudades Cómo Vamos para el año 2016. De la repercusión de sus resultados, en especial desde las alcaldías, queda como un gran reto ir más allá de las cifras de favorabilidad de los alcaldes. A los que les va bien están dando salida casi exclusivamente a ese buen resultado, sin precisar que hay retos cruciales en las ciudades que deben hacer parte de la agenda pública. Y aunque es cierto que la favorabilidad de los alcaldes está muy correlacionada con la satisfacción con la ciudad como un lugar para vivir, esto es, que efectivamente es preferible que en la ciudad haya una buena imagen del alcalde, frente a una donde el alcalde no sea bien valorado, esa es solo una de las 56 variables que a 2016 afectaron en mayor medida la satisfacción con las ciudades.

Para Medellín, ciudad que ocupó el primer lugar en percepción de calidad de vida en 2016, se identifican aspectos sobresalientes en relación con las otras ciudades, que es necesario mantener en el tiempo, pero también retos como la satisfacción con la educación para niños y jóvenes, donde la ciudad se ubicó por debajo del promedio de las ciudades capitales. Aunque suene paradójico, quizás este resultado pueda apalancar una mayor demanda social por cambios sustanciales en el sistema educativo que lleven a una mejor educación. De otro lado, Medellín sobresalió con la mejor percepción de seguridad en el barrio, lo que enmarca un desafío adicional, y es el de la profundización necesaria para entender mejor lo que hay detrás de dicho resultado.

Para otras ciudades como Bogotá es un reto reducir el nivel de victimización, que llegó en 2016 a 32 %, muy por encima del promedio de las ciudades capitales de 19 %, impactando negativamente la percepción de seguridad, y mejorar el servicio del Transmilenio que obtuvo una satisfacción del 18 %, llevando a que la capital resultara con el más bajo promedio de satisfacción con todos sus modos de transporte. Estos son solo algunos ejemplos de la información que es posible obtener de las Encuestas de Percepción Ciudadana de los programas Cómo Vamos.

Con esta información buscamos ser un puente entre lo que se proponen y ejecutan las administraciones y lo que la ciudadanía está sintiendo y demandando para mejorar la calidad de vida en las ciudades. Más allá de lo bien o mal que les vaya a los alcaldes en estas encuestas, el propósito central es entender mejor las demandas ciudadanas e interpelar tanto a los gobiernos como a los ciudadanos sobre el importante papel que cada uno juega en la noble tarea de mejorar nuestra calidad de vida.

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