Situaciones incompresibles bajo cualquier noción de sostenibilidad ocurren a diario en la región metropolitana del valle de Aburrá. Empresarios contaminando el río (ver video) y haciéndole el quite a la normatividad, llegando al colmo de colorear los vertimientos para que se asemejen al color habitual del río para pasar inadvertidos; salas enteras tiradas al río por ciudadanos inconscientes, camiones y volquetas viejas contaminando el aire que respiramos, son sólo algunos ejemplos.

Semanas atrás tuvimos nuestra segunda mesa de trabajo metropolitana sobre gestión medio ambiental (lea la nota completa). Competencias fragmentadas, baja corresponsabilidad, y débil autoridad resumen las barreras encontradas para avanzar en las condiciones ambientales del valle.

Entre estas, el fortalecimiento de la autoridad es vital, pues nos enfrentamos a dilemas de acción colectiva; esto es, al tratarse de bienes públicos, los incentivos están dados para no cuidarlos, y es allí donde el Estado debe intervenir para garantizar su sostenibilidad.

Algunas recomendaciones para el fortalecimiento de la gestión pública ambiental fueron que el AMVA y Corantioquia busquen la posibilidad de una integración de muchas de sus competencias, bajo un modelo de delegación, para la gestión integral de la cuenca del río Aburrá; mejorar sus fuentes de ingresos, pues en la actualidad son insuficientes en relación con las competencias, y la revisión de la asignación directa de recursos que el AMVA invierte a medio ambiente, pues la entidad está destinando una mayor proporción a movilidad, lo que va en contravía de lo que establece la normatividad.

Publicado en el Periódico ADN el 21 de diciembre de 2016

Medio ambiente: la cenicienta de la sostenibilidad en el valle de Aburrá