Me hubiera gustado titular esta columna de otra manera, pero es un gran desafío que la mayoría de la gente entienda que no todos los informes del programa Medellín Cómo Vamos provienen de nuestra Encuesta de Percepción.

Así, nuestro último informe de análisis, presentado al público el pasado viernes en la Mesa de Trabajo con el Alcalde, no es percepción. Es un informe que consulta condiciones objetivas de la población, no la opinión de la gente sobre su situación y la de la ciudad. Con base en indicadores, en su mayoría de fuentes públicas, realizamos un análisis detallado de la evolución de la calidad de vida de Medellín y, en algunos casos, de la región metropolitana en 2016.

En este espacio quiero compartir las principales recomendaciones que realizamos a la administración municipal, fruto de un balance que muestra que en muchos frentes la ciudad sigue estancada, o que en los que ha avanzado, el ritmo no es suficiente para cerrar con mayor velocidad las brechas que aún caracterizan las condiciones de vida de las personas que habitan los distintos territorios.

Así, la ciudad requiere un cambio en el modelo de gestión de lo público, con cuatro elementos centrales: 1) una gestión más activa de los recursos municipales: la ciudad tiene margen para mejorar el recaudo de impuestos como el predial y el ICA y reducir la dependencia sobre las transferencias de EPM; 2) completar el ciclo de la política pública con evaluación del impacto de las principales apuestas municipales y revisión de la inversión atendiendo dichos resultados, lo que debería redundar en el escalamiento de programas piloto que tengan un alto componente de innovación y diálogo con las necesidades de los ciudadanos; 3) un mayor conocimiento del territorio, afianzar ese conocimiento y gerenciar los desafíos de forma más descentralizada, de la mano de una comunidad comprometida y corresponsable y 4) un trabajo de mayor articulación interinstitucional en el ámbito metropolitano que propenda por el fortalecimiento de las funciones de comando y control de la entidad que funge como autoridad en movilidad vial y medio ambiente, como es el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y que Medellín asuma el liderazgo para velar por el cumplimiento de los lineamientos del ordenamiento del territorio metropolitano y por el desarrollo de instrumentos de gestión que permitan lograr a cabalidad lo que se ha planeado.

Publicado en El Colombiano el 26 de junio de 2017