Acaba de celebrarse en el mundo el día de la felicidad. Desde los primeros pensadores, la felicidad ha estado en el centro de las discusiones sobre las aspiraciones del ser humano. Dado el alto componente filosófico del término, y la necesidad de medirla para entender sus causas y efectos, los investigadores han desarrollado varias formas de indagar sobre ella. En general, estos prefieren preguntar sobre la satisfacción con la vida por encima de la felicidad, porque estando correlacionadas, encuentran que la primera implica un mayor juicio cognitivo, mientras la segunda implica más una estimación afectiva.

La pregunta por la satisfacción con la vida la viene realizando Medellín Cómo Vamos desde el 2010. Se pregunta: si cero es la peor vida posible y diez es la mejor vida posible, ¿dónde se siente ahora? En 2016, la satisfacción con la vida de un medellinense promedio se ubicó en 7,2, similar al promedio entre 2010 y 2016. Este nivel resultó superior al promedio para los países de la OCDE (6,5).

En la ciudad se evidencian diferencias en la satisfacción con la vida por zonas, aunque han venido acortándose, por nivel socioeconómico -NSE- y educativo y por edades, más no entre hombres y mujeres. Así, a mayor NSE mayor satisfacción, llegando en los estratos cinco y seis a 7,5. También se encuentra que mayor nivel educativo impacta positivamente dicha satisfacción. En el caso de la edad, los más jóvenes son los más satisfechos con su vida (7,5), seguidos por los mayores de 55 años (7,3), mientras los menos satisfechos son adultos entre 46 y 55 años (6,9), y 36 a 45 años (7,0).

Publicado en el Periódico ADN el 22 de marzo de 2016

¿Qué tan felices somos en Medellín?