El pasado 25 de enero el Área Metropolitana del Valle de Aburrá -AMVA- en su condición de autoridad ambiental presentó el Protocolo del Plan Operacional para Enfrentar Episodios Críticos de Contaminación Atmosférica en la jurisdicción del Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Este protocolo establece una serie de medidas estandarizadas que tomará cada uno de los municipios del Valle de Aburrá, en cooperación con el AMVA, en el evento de un episodio de contingencia atmosférica por PM2.5 como el presentado en los meses de marzo y abril de 2016.

El Protocolo incluye cuatro niveles de contingencia: alerta naranja, alerta roja fase I y II, y emergencia. Para cada uno de estos niveles, establece una serie de medidas que deben seguirse, tanto por parte de los municipios como del AMVA, que incluyen la difusión de información sobre los niveles de contaminación del aire y sus efectos potenciales sobre la salud humana, el aumento de la medida de pico y placa en dos dígitos en los mismos horarios, restricciones a la circulación de vehículos de carga y, en el caso de la fase de emergencia, restricción al funcionamiento de industrias con altos niveles de emisión de contaminantes.

Contaminante Tiempo de exposición Unidad Niveles de contingencia en los valores adimensionales del ICA y en concentraciones (µg/m3)
Naranja Roja fase I Roja fase II Emergencia
PM10 24 horas Adimensional 101-150 151-177 178-200 >200
µg/m3 155-254 255-308 309-354 >354
PM2.5 24 horas Adimensional 101-150 151-177 178-200 >200
µg/m3 35,5-55,4 55,5-105,9 106-150,4 >150,4
O3 1 hora Adimensional 101-150 151-177 178-200 >200
µg/m3 246-323 324-365 366-401 >401
Fuente: Acuerdo metropolitano 15 de 2016

 

Consulte aquí el acuerdo metropolitano N. 15 de 2016

La Organización Mundial de la Salud -OMS- establece en sus guías de calidad del aire que una concentración de PM10 superior a 150 microgramos por metro cúbico “dará lugar a un incremento aproximado de la mortalidad diaria del 5%, efecto que sería motivo de gran preocupación y para el cual se recomendarían medidas correctoras inmediatas”[1]. Los niveles de exposición a PM2.5 propuestos por la OMS son menores al nivel inferior de la alerta naranja dentro del protocolo del AMVA (75 µg/m3 frente a 35,5 del protocolo); sin embargo, es pertinente destacar que el valle de Aburrá tiene condiciones particulares en cuanto a la emisión de contaminantes, así como en cuanto a sus características físicas, que hacen más probables las crisis de contaminación por PM2.5.

Entre las condiciones mencionadas por el AMVA y el SIATA como determinantes de la posibilidad de que se repita una contingencia ambiental como la ocurrida en marzo de 2016 están la meteorología, las características topográficas del valle de Aburrá y la emisión de contaminantes. En cuanto a las condiciones meteorológicas, en los períodos comprendidos entre febrero y abril, y entre octubre y diciembre, tipificados como etapas de transición entre la temporada seca y la temporada de lluvias, incluyen nubes de baja altura, aumento de la humedad relativa y baja incidencia de la radiación solar en la superficie de la tierra, evitando la dispersión de los contaminantes aéreos. A este fenómeno atmosférico se suman las condiciones orográficas de la región: que el valle de Aburrá sea un valle estrecho determina una dificultad adicional para la dispersión de los contaminantes aéreos.

En tercer lugar, las emisiones de la mayoría de los contaminantes criterio en el Valle de Aburrá son emitidas en un 80% por fuentes móviles[2], y el parque automotor de la región crece de forma acelerada. Entre 2014 y 2015, la cifra correspondiente al parque automotor estimado circulante pasó de a 1’234.946 vehículos a 1’273.223, representando un crecimiento del 3,1% en el número de vehículos que circulan en la ciudad, con un crecimiento de 4,1% en el número de carros y de 2,2% en el de motos.

Situaciones meteorológicas contingentes como las que ocurren en los períodos de transición entre la temporada seca y la de lluvias son preocupantes desde el punto de vista de la contaminación ambiental, y deben ser atendidas con pertinencia. Sin embargo, en la ciudad hacen falta, en primer lugar, medidas que permitan disminuir la contaminación del aire, atacando de forma sistemática sus causas y, en segundo lugar, medir los efectos de la contaminación del aire sobre la salud de las personas en el territorio.

Como se observó en la Mesa de Trabajo sobre Gestión Ambiental Metropolitana, llevada a cabo en 2016, en la ciudad hacen falta estudios epidemiológicos que permitan determinar de forma precisa los efectos de la contaminación del aire sobre la salud. En consecuencia, los parámetros con los cuales se establecen los umbrales por debajo de los cuales un nivel de contaminación es aceptable son tomados de experiencias internacionales. Entendiendo que las medidas para combatir la contaminación ambiental, además de urgentes, deben ser pertinentes, la ausencia de diagnósticos precisos es una debilidad al momento de ejecutar políticas ambientales.

El Área Metropolitana formuló en 2007 el Pacto por la Calidad del Aire, que fue suscrito por los municipios del Valle de Aburrá, el AMVA y otras organizaciones públicas y privadas. Aunque el Pacto por la Calidad del Aire tuvo efectos visibles y positivos sobre los niveles de contaminación en la región, especialmente debido a la mejora en la calidad de los combustibles a través de un acuerdo suscrito con Ecopetrol, actualmente el crecimiento del parque automotor ha contrarrestado la mejora, aumentando los niveles de contaminación del aire.

El acuerdo metropolitano 8 de 2011 adopta el Plan de Descontaminación del Aire del Valle de Aburrá, que incluye tanto medidas de largo plazo como de corto plazo. El plan aprobado fue formulado por la Universidad Pontificia Bolivariana entre 2008 y 2010, e incluye protocolos para la atención de episodios puntuales de alta contaminación del aire y metas de reducción de la contaminación a 2020. Si bien mediante dicho acuerdo la Junta Metropolitana le otorga competencias al AMVA para adoptar el Plan de Descontaminación del Aire para el Valle de Aburrá, establecer medidas puntuales y requerir el apoyo de los municipios en esta estrategia, las medidas del plan y las metas de descontaminación no están consignadas en el acuerdo.

En la gestión de la contingencia ambiental ocurrida en 2016 se evidenció la desarticulación de las administraciones municipales y el AMVA y, en consecuencia, el desconocimiento de la existencia del Plan de Descontaminación Ambiental y los protocolos establecidos para la atención de contingencias atmosféricas. Esto, a su vez, refuerza la importancia de formalizar mediante actos administrativos como acuerdos metropolitanos, decretos metropolitanos o resoluciones metropolitanas, las medidas del AMVA en relación con la descontaminación del aire, para que la entidad tenga protocolos claros de intervención y la ciudadanía pueda evaluar el cumplimiento efectivo de las metas propuestas en los planes.

Consulte aquí los lineamientos del Plan de Descontaminación del Aire del Valle de Aburrá.

Consulte aquí las medidas de contingencia establecidas según el Plan de Descontaminación del Aire en 2011.

Consulte aquí el acuerdo metropolitano por el cual se acoge el Plan de Descontaminación del aire del Valle de Aburrá.

Así, en el Valle de Aburrá hace falta formalizar una agenda clara para la descontaminación del aire, realizar diagnósticos precisos sobre los efectos de la contaminación sobre la salud y ejecutar medidas pertinentes que se basen en dichos diagnósticos.

 

 

[1] Organización Mundial de la salud (2005) Guías de calidad del aire de la OMS relativas al material particulado, el ozono, el dióxido de nitrógeno y el dióxido de azufre.

[2] Según el Inventario de emisiones atmosféricas del Valle de Aburrá, realizado en 2013, “el crecimiento del parque automotor, en particular del número de motocicletas, supone un reto en la gestión de la calidad del aire, puesto que más del 80% de las emisiones de contaminantes criterio en el Valle de Aburrá provienen de las fuentes móviles (excepto el SOx). AMVA (2014) P. 105. Inventario de emisiones atmosféricas del Valle de Aburrá.