El pasado 19 de abril tuvo lugar en el auditorio de El Colombiano el foro “Por un Valle de Aburrá con aire limpio”, organizado por este diario con el apoyo de la Alcaldía de Medellín, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, la Cámara de Comercio Aburrá Sur, Metroplús, Chevrolet y Masivo de Occidente MDO. El evento fue moderado por el economista y experto en medio ambiente Henry Garay.

En la primera parte del evento se abordó el problema de la contaminación del aire desde el ámbito nacional, con la participación del Ministerio de Transporte y la Superintendencia de Puertos y Transporte, del Ministerio del Medio Ambiente, de Ecopetrol y del Instituto Nacional de Salud. La necesidad de mordernizar la flota de vehículos de pasajeros y carga, aumentar los controles a los Centros de Diagnóstico Automotor y mejorar su funcionamiento, y mejorar constantemente los combustibles mediante la reducción de su contenido de azufre,  así como la importancia de lograr sistemas de información que permitan predecir la relación entre los episodios de alta contaminación y los episodios de alta afluencia de personas en los servicios de urgencias fueron las principales conclusiones.

Conozca aquí las conclusiones de la segunda parte del foro “Por un valle de Aburrá con aire Limpio”

La presentación conjunta del Ministerio de Transporte y la Superintendencia de Puertos y Transporte[1] enfatizó en las estrategias planteadas desde ambas instituciones para el control de las emisiones por fuentes móviles y la disminución de las mismas. En cuanto al control, resaltaron las medidas para mejorar la gestión de los Centros de Diagnóstico Automotor, de tal manera que las tasas de rechazo se correspondan con el estado real de los vehículos. En cuanto a la reducción de emisiones, se mencionaron iniciativas asociadas a la modernización de la flota de vehículos de carga, y a incentivos arancelarios y fiscales para la importación de vehículos eléctricos en el país. Las principales propuestas del Ministerio de Transporte relacionadas con la descontaminación son la exclusión del impuesto vehicular para vehículos eléctricos y la reducción de este impuesto para los híbridos, la utilización de un software único para los Centros de Diagnóstico Automotor CDA, y la suspensión de la operación de los vehículos que reincidan en la circulación sin revisión técnico mecánica.

El Ministerio de Medio Ambiente fue el encargado de la segunda presentación. Carlos Alberto Botero, Viceministro de Medio Ambiente, señaló la importancia de establecer políticas de descontaminación del aire en las ciudades de Bogotá y Medellín. Asimismo, resaltó los esfuerzos de Ecopetrol por reducir considerablemente la carga de azufre en el combustible diésel. Señaló, además, las diferencias entre los parámetros de contaminación para la declaratoria de contingencias atmosféricas en el Valle de Aburrá y en otras ciudades latinoamericanas. Mientras que en Bogotá el índice utilizado para la declaratoria de contingencias ambientales tiene como parámetro para alerta naranja un rango de entre 55,5 y 150,4 microgramos por metro cúbico, en Medellín este rango es de 35,5 a 55,4 microgramos por metro cúbico. El viceministro resaltó al Valle de Aburrá como una región responsable con su gestión ambiental, en la medida en que establece lineamientos más rigurosos para la declaratoria de contingencias atmosféricas.

La tercera presentación corrió por cuenta de Eduardo Uribe, Vicepresidente de Desarrollo Sostenible de Ecopetrol. Uribe resaltó los esfuerzos que está realizando la entidad para mejorar la calidad de los combustibles, especialmente mediante la adición de componentes como etanol y biodiésel a los combustibles que llegan a los distintos centros urbanos del país, para disminuir la concentración de azufre en dichos combustibles y, en consecuencia, reducir las emisiones de PM2.5 por parte de fuentes móviles. Afirmó que las políticas orientadas al transporte más limpio deben ser graduales e integrales; esto es, si se pretende aumentar el porcentaje de biocombustibles en la gasolina y el diésel de una ciudad, primero debe verificarse que los vehículos tengan las condiciones técnicas para utilizar eficientemente este tipo de combustibles más limpios. Finalmente, el funcionario mencionó el hecho de que, debido a las condiciones de contaminación inherentes a la vida urbana, la política pública de descontaminación del aire no debe dirigirse a la solución del problema por una vez sino a la administración del mismo, es decir, no a tratar de eliminar la contaminación completamente, sino a mantener los niveles de contaminación por debajo de los niveles en los cuales se ha comprobado daño a la salud humana.

Marta Lucía Ospina, directora del Instituto Nacional de Salud, realizó la última presentación de la primera parte del foro. Ospina resaltó la dificultad técnica para establecer relaciones de causalidad entre una situación de contaminación ambiental y el deterioro en la salud, especialmente cuando se trata de enfermedades no transmisibles. Mientras que en el caso de las enfermedades transmisibles por mosquitos es fácilmente identificable la relación entre cambios de temperatura, aumento en el número de vectores y aumento en la mortalidad y morbilidad por estas patologías, cuando se trata de enfermedades no transmisibles la relación no es directa y las consecuencias de los factores ambientales sobre la morbilidad y mortalidad son menos claras. La directora del INS afirmó que no hay estudios para Colombia que establezcan la relación entre contaminación del aire y morbilidad o mortalidad por enfermedades no transmisibles. Sin embargo, resaltó que se realizará un estudio que permita establecer pronósticos de acuerdo con la relación entre picos de contaminación aérea y aumentos en las consultas médicas por enfermedades no transmisibles.

 

[1] La presentación fue realizada por Luis Fernando Ortega, del Ministerio de Transporte, y Javier Jaramillo, Superintendente de Puertos y Transporte