Uno de los aspectos ambientales en donde menor satisfacción reportan los ciudadanos en Medellín es el ruido. A 2016, sólo un 19% de los ciudadanos dijeron sentirse satisfechos con los niveles de ruido. De hecho, una de las mayores solicitudes que recibe el programa tiene que ver con la afectación por el ruido, principalmente el proveniente de la rumba.

Un tema recurrente en la discusión del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial fue el de la responsable mezcla de usos del suelo, como una condición para la redensificación. No obstante, las mayores preocupaciones al respecto fueron la falta de cultura para convivir en armonía y la falta de control para hacer cumplir la normatividad.

Los mapas de ruido habían evidenciado que la normatividad del POT de 2006 no se estaba cumpliendo. La respuesta del nuevo POT (2014) fue establecer los Protocolos Ambientales y Urbanísticos -PAU, para controlar los posibles impactos de las actividades dependiendo de los usos del suelo y la definición de las áreas acústicamente saturadas y las acciones para mitigar los impactos.

Infortunadamente, de acuerdo con el primer informe de seguimiento al POT, de más de 170 compromisos emanados del POT, doce no tienen ningún avance y tres de ellos son justamente los relacionados con la red de zonas acústicas saturadas, los PAU adoptados y la implementación de los mecanismos de control de usos. Bajo este panorama, tienen razón los ciudadanos que sufren los mayores impactos por el ruido, al afirmar que lo que ha faltado es voluntad política para hacer cumplir lo que establece la normatividad.

Publicado en el Periódico ADN el 17 de mayo de 2017

Contaminación por ruido en Medellín