¿Cómo vamos en seguridad ciudadana y convivencia?

Última actualización: 13 de febrero de 2017

Dentro de la nueva agenda global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el objetivo 16, alude a “Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles”. De acuerdo con la ONU (2016), dentro de las metas planteadas en este objetivo a 2030 están la reducción considerable de todas las formas de violencia y las tasas de mortalidad conexas en todo el mundo, así como la lucha contra todas las formas de delincuencia organizada.

De forma más específica, de acuerdo con la ONU, la seguridad ciudadana es la forma principal de la seguridad humana que garantiza derechos humanos fundamentales y atañe a la libertad, que es la esencia del desarrollo humano. En forma más específica, la seguridad ciudadana concierne a la protección de ciertas opciones u oportunidades de todas las personas –su vida, su integridad, su patrimonio– contra un tipo específico de riesgo (delito) que afecta la vida cotidiana de las víctimas.

El programa Medellín Cómo Vamos adopta esta definición de seguridad ciudadana, y por tanto le hace seguimiento mediante indicadores que indagan por el respeto a la vida, el respeto al patrimonio económico, el nivel de victimización y la denuncia ciudadana. Asimismo, entiende la necesidad de añadir todo lo relacionado con la convivencia ciudadana, que termina estrechamente correlacionado con la seguridad, en tanto la resolución de los conflictos cotidianos de las personas puede terminar afectando la vida y la  integridad de éstas, configurando una amenaza que también debe ser tomada en cuenta a la hora de analizar todos los riesgos a los que se exponen los ciudadanos.

Son cuatro las categorías de análisis que usa el programa: indicadores relacionados con la vida, Indicadores relacionados con el patrimonio, Indicadores relacionados con la libertad e Indicadores relacionados con la convivencia. Así mismo, desde hace dos años se está integrando al análisis lo relacionado con la inversión pública en seguridad y justicia.

Medellín registró la mayor inversión per cápita y porcentual dentro del total de la inversión pública en el periodo 2012-2015 en relación con las principales ciudades del país. Anualmente invirtió $67.585 por habitante y un 4,3% de los recursos de inversión en seguridad ciudadana, más que doblando a la capital del país, ciudad que invirtió el 2% de sus recursos.

Medellín experimentó la más grande caída en su tasa de homicidios, frente a las ciudades más importantes del país, bajó en el periodo 2012-2105 un 65,6%, para terminar con una tasa de 20,1 por cien mil habitantes, por debajo de ciudades como Cali, Barranquilla y Cartagena. En consonancia con la reducción de la tasa de homicidios, bajó también la tasa de muertes violentas, ubicándose en 45,4 por cien mil habitantes en 2015, para una reducción del 40,1%.

En el contexto  de las ciudades mías importantes de la Red de Ciudades Como Vamos, Medellín se ubicó como la de menor victimización en el promedio del periodo y  la  de mejor percepción de seguridad; pese a lo anterior, entre 2012 y 2015 la ciudad experimentó un deterioro en dicha  percepción, perdiendo nueve puntos porcentuales entre 2012 y 2015 en el porcentaje de personas que se sintieron seguras en la ciudad, pasando de 55% a 44%, que se podría explicar, entre otros,  por el aumento en la denuncia por hurto en la vía pública, delito que se incrementó en un 186%, pasando de 2.645 denuncias en 2012 a 7.570 en 2015.

Aunque no son comparables, es posible llegar a conclusiones muy similares con la Encuesta de Seguridad y Convivencia del DANE, de acuerdo con la cual para el periodo 2013-2015, Medellín obtuvo la menor percepción de inseguridad, junto con Bucaramanga, y entre 2014 y 2015 niveles de victimización por debajo del promedio de las 28 ciudades incluidas en la muestra.

Lo más preocupante en materia de delitos contra el patrimonio económico es la extorsión, de acuerdo con la Encuesta del DANE, Medellín a 2015 presentó el mayor porcentaje de extorsión reportada con un 1,9%, casi doblando a la ciudad de Cali, que fue la segunda ciudad con mayor tasa.

De forma positiva, se redujo el número de casos reportados de desplazamiento forzado intra urbano, ubicándose en 2015 en 5.376 casos, frente a 9.941, de acuerdo a las denuncias reportadas ante la Personería de Medellín.

En contraste, el balance en materia de convivencia no es positivo, las denuncias por violencia intrafamiliar aumentaron en un 10%, llegando a casi 6.000 casos anuales reportados en 2015, mientras las lesiones no fatales mostraron un salto en 2015 del 85,4% en relación con el inicio del periodo, para ubicarse en 1267,4 denuncias por cien mil habitantes.

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