Este 8 de noviembre el Programa Medellín Cómo Vamos llevó a cabo una mesa cerrada con expertos en educación en las instalaciones de Proantioquia y con participación de 45 personas, entre las que se encontraban representantes de la Subsecretaria de Calidad de la  Secretaría de Educación de Medellín, la Secretaría de Educación de Antioquia, rectores y directores de calidad de instituciones educativas, decanos de facultades de educación, investigadores, entre otros.

Los objetivos de la mesa eran: de un lado, revisar los indicadores que maneja el Programa para dar cuenta de los avances en educación en Medellín y, de otro lado, socializar el Sistema de Medición de la Calidad de las Instituciones Educativas de la ciudad de Medellín -SIMCIE-, creado recientemente por la Secretaría de Educación de Medellín con el apoyo metodológico de la universidad Eafit y el auspicio de Proantioquia. El segundo objetivo está en línea con el primero en cuanto uno de los temas más discutidos en torno a los indicadores educativos es el de la calidad,  específicamente en ¿cómo avanzar en mediciones que complementen las pruebas de logro académico?

Las principales conclusiones del encuentro se centraron en el SIMCIE, el cual, en general, causó muy buenas impresiones en los asistentes. Se destaca el esfuerzo de la Secretaría de Educación por mejorar los sistemas de información en cuanto a la calidad, en especial el avance en indicadores tanto cuantitativos, como cualitativos. Actualmente, para la valoración de las instituciones educativas que participan en el Premio a la Calidad Educativa, se diseñó un instrumento de corte cualitativo y basado en procesos, denominado la “rúbrica”, que se centra en la gestión académica y pedagógica y, adicionalmente, se construyó un indicador multidimensional de calidad educativa con base en el SIMCIE que incluye tres categorías principales: logro académico, progreso académico y ambientes escolar. Todos los indicadores incluidos en el indicador, en total doce, son de resultado.

El SIMCIE presenta algunas características interesantes como que permite clasificar  al total de las instituciones educativas por grupos de ellas que se correlacionan ampliamente, de acuerdo a factores socioeconómicos del estudiante y variables de entorno de la institución educativa, permitiendo comparaciones más pertinentes en cuanto al indicador de calidad. Adicionalmente, se incluye en el indicador multidimensional una bonificación, que podría significar máximo el 5% del puntaje total por institución, y que se basa en la relación entre desempeño en Olimpiadas del Conocimiento y la composición socioeconómica del colegio (específicamente el estrato de la vivienda donde habitan sus estudiantes). Entre menor sea el nivel socioeconómico del colegio y mejores los resultados en las Olimpiadas, la institución educativa puede obtener una mayor bonificación. Al respecto, algunos expertos precisaron que es indispensable revisar este mecanismo, en cuanto los resultados en las Olimpiadas en la mayoría de los casos representan más un esfuerzo personal del estudiante que de la institución educativa, con lo cual la bonificación no tendría mucho sentido.

También se hicieron algunas observaciones frente a indicadores que con anterioridad habían sido propuestos por la Secretaría al Programa MCV en cuanto a la gestión para la calidad educativa. La principal observación se relaciona con que muchos de los indicadores enunciados en la propuesta deben ser analizados en contexto; por ejemplo, el número de estudiantes por computador puede ser un indicador precario si no se complementa con la calidad de los computadores disponibles en las instituciones educativas, en cuanto a la calidad del software y del hardware. Asimismo, el indicador de número de proyectos presentados a la feria de la ciencia, que por sí solo no muestra los efectos sobre la calidad de la educación. Sin embargo, al ahondar en la relación entre la participación de algunos estudiantes en la feria y sus logros académicos posteriores, se observa una clara y positiva correlación que sería necesario profundizar.

Entre otros asuntos discutidos, se reiteró como en mesas anteriores, la importancia de los maestros, su formación como factor asociado a la calidad educativa, y la necesidad de hacer seguimiento a las inversiones públicas realizadas para apoyar sus procesos de formación permanente. Al respecto, la subsecretaria de calidad de la Secretaria de Educación del municipio de Medellín precisó que la información sobre los maestros del municipio es una caja negra, y para avanzar en esta vía estarán realizando próximamente un censo para caracterizar a los docentes en diversos aspectos, no sólo el formativo.

La infraestructura también fue tema de discusión. Se precisó que es necesario retomar el tema, porque aunque no se incluyen variables asociadas a ésta en el SIMCIE, claramente hay iniquidades palpables en Medellín. Es necesario visibilizarlo como un problema aún no resuelto en la ciudad, el cual requiere de inversiones persistentes en el tiempo.

En cuanto a observaciones puntuales a los indicadores que maneja el Programa MCV, se aconsejó incluir en la categoría de eficiencia la tasa de extra edad, al considerar que está estrechamente relacionada con las tasas de deserción y repitencia; en el caso de la tasa de cobertura en educación superior para el área metropolitana del valle de Aburrá se pidió revisar la fuente de información, pues se consideró que las encuestas de hogares del DANE no son una fuente confiable, mientras el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior –SNIES si lo es, y debe ser el que use el Programa para dar cuenta de la cobertura en educación superior.

Finalmente, el Programa MCV llamó la atención sobre la necesidad de avanzar en indicadores del ambiente escolar, señalados por estudios en Latinoamérica como uno de los factores de mayor peso sobre la calidad educativa. Al respecto, el SIMCIE avanza al incluir una categoría dentro del índice multidimensional de calidad que da cuenta de éste. En total son cuatro variables las que conforman la categoría, provenientes de encuestas de percepción a estudiantes de los grados noveno, décimo y onceavo, padres de familia y docentes, que incluyen expectativas académicas, comunicación, participación (compromiso) y seguridad y respeto.

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