En semanas recientes, Medellín, y especialmente la administración pública local, ha recibido llamados a la acción de parte de diversos actores para encarar con prontitud nuevos desafíos y otros que datan de tiempo atrás.  La seguridad ciudadana, la salud, el medio ambiente, la movilidad, la desigualdad y el empleo encabezan la lista de prioridades enunciadas desde diversos frentes.

Las ciudades cambian, y no precisamente porque tengamos nuevos edificios y equipamientos; las ciudades cambian porque están compuestas por personas que establecen múltiples relaciones, de tipo económico, político, social, cultural, las cuales se basan al actuar en instituciones (formales -normas, leyes – e informales -cultura).

Medellín no es la excepción, de hecho, ha sido reconocida en el país y el exterior como un ejemplo de cambio positivo e incluso transformador. Lo anterior no implica que hayamos dado solución a todos los problemas, de hecho, los retos cambian, y otros asuntos que parecen resueltos, no pueden darse nunca por sentados.

Retomando a Bernardo Toro, transformar una ciudad es crear condiciones de diálogo, entre los diversos sectores que la componen, para crear una concertación cuyo propósito permita maximizar los intereses de todos los actores.

La nueva agenda global de Objetivos de Desarrollo Sostenible, a la que Colombia se ha suscrito, es una gran oportunidad para que las élites en Medellín, entendidas como personas o grupos cuyas actuaciones y decisiones pueden cambiar los modos de sentir, pensar y actuar de grandes sectores de la población, la acojan, discutan, prioricen y adapten a las necesidades y aspiraciones de quienes la habitamos.

– Quejémonos menos y aportemos más.

Publicado en el Periódico ADN Medellín el 25 de enero de 2017

Una agenda que nos compromete a todos. Columna de Opinio de Medellín Cómo Vamos en el Periódico ADN Medellín