¿A qué costo?

Columna escrita por: Ona Duarte, directora (e) de Medellín y Antioquia Cómo Vamos

21 de enero de 2026

En los últimos años, Medellín ha experimentado un aumento significativo en el costo de vida. Tanto estudios como medios de comunicación han señalado a la ciudad como una de las más costosas para vivir en Colombia, una realidad que impacta de manera directa el bienestar de sus habitantes. 

De acuerdo con el Banco de la República, en 2024 Medellín ocupó el primer lugar entre las ciudades con los arrendamientos más altos del país. Además, entre 2021 y noviembre de 2025, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un crecimiento del 36,7%, cifra ligeramente superior al promedio nacional (36,3%).  

En este contexto, el incremento del salario mínimo para 2026 aparece como una variable clave para mejorar la capacidad adquisitiva de los hogares. En términos reales —es decir, descontando la inflación anual de 2025, que fue del 5,1%—, el aumento efectivo del salario mínimo sería del 18%.  

Sin embargo, el impacto real de este aumento dependerá de cómo se comporten los demás precios y tarifas, especialmente en los rubros que más pesan en la canasta básica, como los alimentos y la vivienda. Cuando el costo de vida crece más rápido que los salarios, se produce una pérdida del ingreso real, lo que dificulta cubrir las necesidades básicas y profundiza las desigualdades. 

En este contexto, resulta fundamental que todos los actores de la sociedad, ciudadanía, sector empresarial y Estado, asuman un compromiso con la mejora de la calidad de vida. Cada decisión cuenta para evitar retrocesos en la lucha contra la pobreza y para promover la movilidad social, sobre todo teniendo en cuenta que la inflación golpea con mayor fuerza a la población de menores ingresos. 

La vigilancia de los precios, la responsabilidad en la fijación de tarifas justas y el acompañamiento de la administración pública son acciones clave para avanzar hacia un costo de vida más digno. Todo ello con el objetivo de lograr un aumento real de la capacidad adquisitiva y reducir las brechas económicas y sociales existentes.