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Agenda social pospandemia Hacer frente a los desafíos derivados por el Covid-19 requiere hoy más que nunca la articulación público-privada.

 

Agenda social pospandemia

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10 Aug 2020

Recientemente presentamos los principales resultados de nuestro Informe de Calidad de Vida, 2016-2019. Por segunda vez, incluimos el análisis Hacia Dónde Vamos, retomando la localización de Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 en Medellín. En esta oportunidad incluimos los desafíos derivados por el covid-19.

La ciudad y la región mostraban, hasta 2018, una tendencia de descenso en la pobreza y la vulnerabilidad, medida mediante los ingresos de los hogares. No obstante, las condiciones estructurales de desigualdad en Medellín se modificaron muy poco entre 2016-2019, siendo una barrera para la reducción sostenible de la pobreza y vulnerabilidad, máxime con los efectos previstos por el Covid-19, que harían retroceder por lo menos diez años lo ganado en desigualdad y pobreza.

Aunque son muchos los retos, en MCV priorizamos diez en los que se pueden concentrar esfuerzos para avanzar en la calidad de vida de todos los habitantes, sin dejar a nadie atrás. Dichos retos evidencian que hay territorios y grupos a priorizar: la zona nororiental y la Candelaria, jóvenes de menores ingresos y menor escolaridad y mujeres jóvenes. En cada caso, la crisis actual plantea nuevos desafíos que es necesario abordar de forma articulada, con criterios de focalización bien definidos y con altos niveles de eficiencia en la inversión.

La atención a la población pobre y vulnerable sigue siendo un reto fundamental, que debe ir acompañado por una visión multidimensional. Destacamos dos temas que siempre han estado en los primeros lugares de la agenda ciudadana: empleo y educación, justo los que más inciden en la pobreza multidimensional, junto con salud.

El primer reto es reducir la tasa de desempleo, veníamos con una tendencia de ascenso, tanto para Medellín como para el Valle de Aburra. Con la última información entre abril-junio llegamos a la tasa más alta en veinte años con un 25,2%. La crisis ha golpeado con más fuerza a quienes ya tenían grandes desventajas en el mercado laboral: mujeres, personas menos educadas y jóvenes de los hogares de menores ingresos, en este último caso las diferencias son sobresalientes: a 2019, mientras los jóvenes del más alto quintil de ingreso tenían en promedio una tasa de desempleo del 8%, en los del menor quintil de ingreso llegó a 23%.

Este reto está ligado a la necesidad de reducir las brechas en años de escolaridad por niveles de ingreso, principalmente para los jóvenes. Más de tres años de escolaridad separan a los jóvenes del quintil uno del quintil cinco. Sumado a este reto está el de mejorar ostensiblemente en el logro escolar y preparar mejor a los estudiantes para lograr un buen tránsito entre niveles. Importante y necesario dar una mirada al sistema en su conjunto. Sin duda, con la pandemia estos retos se agudizan aún más, vía mayor deserción y rezago escolar.

Nuestro mensaje final es que hacer frente a estos desafíos requiere hoy más que nunca la articulación público-privada. Nuestro gran reto es la desigualdad en las oportunidades. Retomando al BID, esperamos que la situación que vivimos hoy renueve la convicción para hacernos cargo con responsabilidad de la gran deuda que tenemos como sociedad con los más excluidos.

Sobre el tema estaremos conversando con el alcalde Daniel Quintero, el jueves 13 a de agosto a las 9 a.m por el canal de Youtube de Medellín Cómo Vamos. Invitados a conectarse y participar con sus preguntas.

*Columna de opinión. Piedad Patricia Restrepo. El Colombiano. 

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