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Desempleo juvenil en Medellín Si bien las consecuencias económicas del coronavirus afectarán a todos con independencia de la edad o el nivel de ingreso, es probable que afecte con mayor fuerza a los jóvenes.

 

Desempleo juvenil en Medellín

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27 May 2020

La disminución del desempleo, así como el aumento de la productividad de los trabajadores, son aspectos fundamentales para un desarrollo económico sostenible como se entiende en el marco de la Agenda de Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS-. 

Para el caso del desempleo en Medellín, con datos disponibles a 2017, se tiene que las comunas que presentaron las mayores tasas de desempleo fueron Popular (14,9%), Doce de Octubre (13,3%), Villa Hermosa (12,3%) y Manrique (12%), en contraste, las de menor proporción fueron Laureles-Estadio (6,1%) y El Poblado (2,3%).

En el marco de la emergencia sanitaria, las medidas adoptadas con el fin de contener la propagación del COVID-19 afectan directamente la estabilidad de los empleos que no se pueden realizar a través del teletrabajo. Adicionalmente, las actividades informales se verán afectadas debido a que la generación de ingresos depende de actividades a pequeña escala y en algunos casos, se requiere de espacios abiertos (Alviar, Londoño, Ramírez y García, 2020). Lo anterior probablemente se vea reflejado en pérdidas de empleos en los hogares de Medellín y la región metropolitana, con mayor repercusión en aquellos que ya representan vulnerabilidad y los niveles más altos de desempleo.

Vulnerabilidad de los jóvenes en el mercado laboral

Los jóvenes entre los 14 y 28 años son el grupo poblacional que mayor vulnerabilidad presenta en el mercado laboral en Medellín y el Valle de Aburrá, estos registran tasas de desempleo más altas, tasas de ocupación y participación más bajas que las del resto de la población en edad para trabajar (Medellín Cómo Vamos, 2019). Este es un segmento importante de la sociedad, que representa aproximadamente el 26% de la población de Medellín (DANE 2020).

En cuanto a la evolución de la situación de los jóvenes en el mercado laboral se tiene que en 2018 se registró en Medellín y el Valle de Aburrá la tasa de desempleo juvenil más alta de los últimos cinco años, alcanzando una cifra de 19,8%, es decir, más del doble que la del resto de la población (8,5%). Entre 2018 y 2019 hubo una leve disminución en esta cifra, pasando de 19,8% a 19,2%, respectivamente. En términos absolutos esto significa que entre ambos años los jóvenes desempleados en la región metropolitana pasaron de 116.621 a 115.554.

De otro lado, al desagregar por quintil de ingreso, para Medellín y el Valle de Aburrá se tiene que, en general, a menor nivel de ingreso se evidencian mayor vulnerabilidad en materia laboral. Los jóvenes de Medellín y el Valle de Aburrá con menores ingresos evidencian mayores niveles de desempleo, menores niveles de ocupación y una participación relativamente baja. Esta mayor vulnerabilidad laboral, al concentrarse en los grupos más pobres de la población juvenil, contribuye a la exclusión social, la reproducción de la pobreza y está estrechamente asociado a los déficits educativos de estos segmentos poblacionales (ICV, 2018).

Así las cosas, por los requerimientos del mercado laboral y de la sociedad actual, la carencia de conocimientos técnicos y habilidades básicas limita el acceso de los jóvenes a empleos de calidad, de modo que los jóvenes de menores ingresos, que en promedio tienen menores años de escolaridad, presentan desventajas para insertarse adecuadamente al mundo laboral.

Desempleo juvenil y COVID-19

En cuanto a la pandemia del COVID 19, de acuerdo con la Organización Internacional de Trabajo (OIT), si bien las consecuencias económicas del coronavirus afectarán a todos con independencia de la edad, el nivel de ingresos o el país, es probable que ésta afecte con especial dureza a los jóvenes. Algunos de los factores que según la OIT, hacen que esta sea una población particularmente vulnerable son:

1) La poca experiencia, los trabajadores jóvenes con menor experiencia suelen ser los primeros en ver recortadas sus horas de trabajo o ser despedidos, además la falta de redes y de experiencia dificultan más la búsqueda de otro trabajo.

2) La alta informalidad laboral, nulo o baja protección social y bajo nivel de ahorro de los jóvenes.

3) La alta vinculación de los jóvenes en sectores particularmente afectados por la pandemia del COVID 19, tales como comercio, hotelería y servicios de comida.

4) Frente a los demás grupos de edad, los jóvenes están más amenazados por la automatización, un reciente estudio de la OIT indica que el tipo de puestos de trabajo que ocupan tiene más probabilidades de automatizarse total o parcialmente, y más en este tipo de coyunturas.

Jóvenes que ni estudian, ni trabajan (Nini)

Los jóvenes que ni estudian ni trabajan implican un reto tanto para Medellín, como para la región y el país. De acuerdo con un informe del Banco Mundial para Latinoamérica (2016), la condición de Nini, al afectar en mayor proporción a los hogares de bajos ingresos, contribuye a la persistencia de la pobreza y desigualdad entre generaciones. Adicionalmente, esta población no contribuye al aumento del capital humano, necesario para impulsar la innovación y para adaptarse a nuevas tecnologías (De Hoyos et al., 2016).

En 2018 se presentó el porcentaje más alto de jóvenes Nini en Medellín y la región metropolitana de los últimos cinco años, no obstante, entre 2018 y 2019 hubo una leve disminución en ese porcentaje, pasando de 18,4% a 18%, esto es, 169.143 jóvenes en 2018 y 165.996 en 2019. Al discriminar por sexo, en 2019 aproximadamente 6 de cada diez jóvenes Nini del Valle de Aburrá eran mujeres (62%), éstas tenían en promedio 10,5 años de escolaridad; los hombres jóvenes que no estudiaban ni trabajaban tenían en promedio 9,2 años de escolaridad y representaban el 38%.

Al analizar cómo se distribuyen los jóvenes Nini y el resto de los jóvenes por nivel educativo, se encuentra que a medida que el logro académico es mayor disminuye el porcentaje de jóvenes Nini; en 2019, mientras el 31% de los jóvenes con secundaria completa eran Nini, este porcentaje se reduce a la mitad (15%) para el nivel de técnicos y tecnólogos, 17% en el caso de los profesionales y 2% en los jóvenes con formación de posgrado.

En conclusión, el nivel mínimo esperado para aumentar las oportunidades de los jóvenes en el mercado laboral y aminorar la vulnerabilidad de caer en la pobreza es la secundaria completa, a partir de allí crecen las oportunidades de empleo con mayor dinamismo, especialmente la formación técnica y tecnológica (MCV, 2018, p. 23).