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Niñez vulnerable

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03 Jun 2020

En la crisis por el COVID-19 se escuchan pocas voces que hablen de la situación de los niños: quienes antes de la crisis enfrentaban situaciones nutricionales precarias están hoy en mayor riesgo de que su situación pueda empeorar y merecen especial atención.

La desnutrición crónica, expresada como estatura baja para la edad, se relaciona con problemas prolongados y persistentes  que afectan negativamente el crecimiento infantil, además de provocar consecuencias irreversibles para el desarrollo cognitivo. En 2019, la prevalencia de ésta fue de 7,4% en Medellín, es decir, 8.489 niños y niñas menores de seis años en la ciudad contaron con esta condición. Además, uno de cada cuatro niños menores de seis años estuvo en riesgo de desnutrición crónica, esto es 28.881.

El Proyecto de Acuerdo del Plan de Desarrollo Medellín Futuro incluye metas ambiciosas, que de cumplirse serían hitos de ciudad, como la disminución del porcentaje de desnutrición crónica en tres puntos porcentuales y el aumento significativo de la cobertura en atención integral del Programa Buen Comienzo.

No obstante, vale la pena resaltar dos asuntos que preocupan. En el Proyecto de Acuerdo no se mencionan proyectos específicos que apunten al logro de la meta de la reducción de la desnutrición y tampoco se incluyó el indicador de mortalidad por casos de desnutrición en menores de 5 años. En los últimos diez años se presentaron tres muertes por esta causa, dos en 2012 y una en 2016. Es relevante incluir el indicador y definir explícitamente cuáles serán las acciones que se promoverán para mantenerlo en cero y para reducir la desnutrición en un contexto de crisis.

 

 

*Columna de opinión. Piedad Patricia Restrepo. ADN Medellin

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