Pasar al contenido principal
×
 

La sostenibilidad urbana va de la mano con el aumento de oportunidades en las áreas rurales

  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • Correo electrónico
28 Jul 2010

Principales conclusiones del foro: ¿Qué hacer para avanzar en la sostenibilidad urbana?

Se realizó el 22 de julio en el Auditorio del periódico El Colombiano el foro nacional: ¿Qué hacer para avanzar en la sostenibilidad urbana? organizado por la Red de ciudades Cómo Vamos, este espacio tenía como objetivo intercambiar experiencias en política pública e investigaciones en torno al desarrollo urbano sostenible. El foro contó con las ponencias del Director de Siemens Colombia, Iván Laverde; del Subdirector de Desarrollo Ambiental Sostenible del Departamento Nacional de Planeación, Giampiero Renzoni; del invitado internacional, Leonardo Sakamoto; de las autoridades ambientales de Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Barranquilla y Cartagena y de los comentarios de los expertos Mauricio Alviar de la Universidad de Antioquia y de Rafael Colmenares, vocero del Comité Promotor del Referendo por el Derecho Humano al Agua. Entre las principales conclusiones del evento se pueden destacar las relacionadas con el diagnóstico, la información, la tecnología, la coordinación interinstitucional y el fortalecimiento institucional Frente al diagnóstico, pese a que pareciera que cuando se habla de sostenibilidad urbana existe un sobre diagnóstico la realidad evidencia que se carece de una visión integral del problema. Al ser los centros urbanos dependientes  de los recursos generados desde la ruralidad, pensar en la sostenibilidad urbana sin tomar en cuenta a esta última deja el diagnostico a medio camino. La experiencia internacional muestra algunas ciudades del mundo como exitosas en materia de sostenibilidad. Curitiba, Singapur, y Montreal se reconocen en el mundo como ciudades sostenibles o ciudades ecológicas. Estas tres ciudades tienen en común la apuesta por disminuir la pobreza y la migración a sus ciudades. En el caso colombiano los factores desencadenantes de la migración a las grandes ciudades no se reduce a los factores de violencia derivados del conflicto en el campo, sino también a las menores oportunidades sociales y económicas y a la menor calidad de vida en estas zonas frente a las urbes.  Este desbalance entre lo urbano y lo rural está haciendo inviables a las ciudades colombianas. Las políticas de contención de la migración basadas, por ejemplo, en cinturones verdes (siembra de árboles en los bordes que delimitan lo urbano de lo rural) no están tocando el problema de fondo, pues persisten los incentivos para la llegada masiva a las grandes ciudades. Actualmente no existe ninguna política en Colombia de compensación a las regiones que abastecen a los centros urbanos. En ese sentido, una recomendación para avanzar en sostenibilidad es la creación de mecanismos económicos que permitan crear compensaciones que se dirijan a la creación de mayores oportunidades en las áreas rurales permitiendo desincentivar la migración masiva. En cuanto a la información con la que cuenta el sector se destaca el avance en cuanto a la formulación por parte del Departamento Nacional de Planeación  (DNP) del Documento Conpes sobre el Sistema Nacional de Cambio Climático. En principio, es positivo el reconocimiento de que el cambio climático es una realidad y no una posición pesimista sin sustento científico. Con datos concretos sobre los efectos de este fenómeno en el territorio nacional este documento, aún en borrador, muestra en un horizonte de mediano y largo plazo que los principales impactos negativos se darán sobre los asentamientos humanos, la disponibilidad del recurso hídrico, la salud, la infraestructura, el sector energético, el sector agropecuario, los sistemas naturales  y la biodiversidad. Algunos de los datos más sobresalientes que presenta el documento Conpes son:  entre 2050 y 2060 el nivel del mar aumentará 40cm en el Caribe y 60cm en el Pacífico, habrá inundaciones permanentes en 4900 Km2 de costas bajas, inundación del 17% de la isla de San Andrés, en 2050 el 78% de los nevados y el 56% de los páramos desaparecerán, aumentarán las enfermedades tropicales como el dengue y la malaria, el 75,3% de los establecimientos manufactureros de Barranquilla y el  99% de Cartagena serán altamente vulnerables al ascenso del mar y habrá una disminución de la capacidad de generación de electricidad dado un riesgo del 70% de la infraestructura de generación en el país. Además, en el documento Conpes se presentan medidas de política pública sectorizadas (agricultura, energía, transporte, salud, educación, pobreza, infraestructuras sociales y económicas, entre otros) para mitigar los efectos del cambio climático. En cuanto a las responsabilidades en lo local y regional  se ha limitado a los instrumentos de los Planes de Ordenamiento Territorial y los Planes de Desarrollo, pero sin un carácter vinculante. En este sentido, de acuerdo al Subdirector Ambiental del DNP, aquellas entidades territoriales que cuenten con una mayor planificación podrán obtener mayores insumos del Conpes de Cambio Climático, pues en el encontrarán información valiosa y elementos de política pública para la reducción de los efectos nocivos del cambio climáticos en sus regiones. Frente a la tecnología, existen posiciones encontradas frente a los beneficios o perjuicios de ésta en cuanto a  la sostenibilidad. De un lado, la tecnología ha cargado un estigma desde que se inició el proceso de industrialización en el siglo XIX, y aunque hay un reconocimiento de que efectivamente ha incidido de forma negativa, también se resaltan los aportes que viene haciendo desde décadas atrás en la mitigación de problemas ambientales. Como afirma el gerente de Siemens IT Solutions & Services, los problemas actuales de sostenibilidad exigen pensar diferente, y la tecnología es una oportunidad para encontrar soluciones innovadoras para problemas específicos. Por ejemplo, de acuerdo a un estudio para la ciudad de Londres, financiado por Siemens, las dos terceras partes de las tecnologías aplicadas para reducir el CO2 recuperan su inversión y además el 75% del potencial de reducción está determinado por los individuos y las empresas y el tipo de tecnología que usan. Así, las decisiones en términos de tecnología son fundamentales para aminorar el impacto sobre la producción de CO2. En el caso de los individuos, alternativas como los carros de bajas emisiones, o el uso de electrodomésticos eficientes aminoran el impacto ambiental; en el caso de los negocios, el uso de paneles de enfriamiento o de energía descentralizada (CHP) pueden ser buenos ejemplos de una buena elección tecnológica. En cuanto a la coordinación interinstitucional y el fortalecimiento institucional, son aspectos relacionados directamente con la información. La primera requiere de un manejo de información compartida y para ello es fundamental contar con metodologías de medición similares. Las autoridades ambientales presentes en el Foro evidenciaron que hay disparidades en el nivel de información con la que cuentan, así mientras la Secretaria de Medio Ambiente de Bogotá muestra información valiosa sobre diversos aspectos del ambiente, incluso cuenta con el Observatorio Ambiental de Bogotá, en Cartagena el Establecimiento Público Ambiental, reconoce que por falta de recursos no cuentan con una línea de base ambiental limitando la construcción adecuada de indicadores que permitan evaluar los resultados de las políticas públicas. El aspecto financiero fue destacado por la mayoría de las entidades ambientales participantes como un limitante para el fortalecimiento institucional, al contar con pocos recursos carecen de personal, adquisición de tecnología y producción de información suficientes.   Se requiere un cambio en la legislación para que las entidades ambientales se definan no por nivel político administrativo, como hasta el momento ha operado, sino por ecosistemas, además se deben idear mecanismos más idóneos para fortalecer sus fuentes de financiamiento. También habrá que revisar las funciones de las múltiples instituciones que a veces operan entrecruzando sus objetivos.   Finalmente, pese a los esfuerzos que las entidades ambientales vienen adelantando, la crisis urbano-ambiental es sumamente grave en Colombia, y mientras se traten de resolver los problemas ambientales al margen de la resolución de los problemas de pobreza el impacto de todos esos esfuerzos será mínimo. No se vislumbra una salida fácil porque se está ante un círculo vicioso de pobreza y deterioro ambiental. Muchas de las soluciones para la sostenibilidad implican grandes inversiones en recursos que, en general, los países de bajo o mediano desarrollo no pueden realizar. Se le suma a lo anterior, el modelo económico y social actual del país, porque pese a que en el discurso político hay un mayor reconocimiento de los problemas de sostenibilidad, en la práctica las decisiones públicas priorizan el crecimiento económico, dejando de lado, la mayoría de las veces, los efectos sobre la sostenibilidad futura.