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Valle de Aburrá: entre prevenciones, alertas y retos por la gobernanza del aire El Área Metropolitana del Valle de Aburrá -AMVA- declaró Estado de Prevención en materia de calidad del aire entre el 10 de febrero y el 4 de abril de 2020.

 

Valle de Aburrá: entre prevenciones, alertas y retos por la gobernanza del aire

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09 Mar 2020

El Área Metropolitana del Valle de Aburrá -AMVA- declaró Estado de Prevención en materia de calidad del aire entre el 10 de febrero y el 4 de abril de 2020. A pesar de la aplicación de las medidas preventivas desde el 10 de febrero, se produjo un deterioro en las condiciones atmosféricas en la región metropolitana, en ese sentido, la autoridad ambiental resolvió incrementar el nivel a Estado de Alerta, desde el 28 de febrero al 10 de marzo.

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Según las declaraciones del AMVA, la entrada de partículas asociadas a la quema de biomasa (incendios forestales), las condiciones meteorológicas poco favorables, los bajos índices de radiación y las condiciones de nubosidad no han permitido la dispersión de contaminantes en la atmósfera, lo cual ha generado un aumento en el nivel de contaminación, al 6 de marzo de 2020 al menos 8 de las estaciones poblacionales superaron el umbral de Índice de Calidad de Aire -ICA- naranja dañino para grupos sensibles .

Este nivel de Alerta se corresponde con medidas más restrictivas para todas las categorías vehiculares que incluyen que el pico y placa para carros, camiones y volquetas pase de cuatro (4) a seis (6) dígitos, de 5:00 a 10:00 a.m. y de 4:00 p.m. a 8:00 p.m., y que el pico y placa de motos de 2T y 4T pase de dos (2) a seis (6) dígitos en este mismo horario. Adicionalmente, hay restricción de 5:00am a 9:00pm para carros particulares y motos anteriores o iguales a 1996, así como para camiones y volquetas anteriores o iguales a 2009. En cuanto al sector industrial, como medida adicional a las del nivel de prevención, se señala que sí se alcanzara una concentración mayor o igual a 106µg/m3 (microgramos metro cúbico) no podrán operar aquellas fuentes fijas que emitan más de 100 miligramos metro cúbico de material particulado.

Estos episodios de contaminación atmosférica pueden tener graves efectos en la salud humana, por lo que su atención debe ser priorizada tanto por las administraciones municipales como para la ciudadanía en general.  Los estudios realizados por el AMVA, mediante contrato con la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, muestran que existe una gran asociación entre la exposición de corto plazo a contaminantes atmosféricos y la de casos de enfermedad respiratoria, siendo los menores de 5 años y mayores de 65 años los grupos de edad más vulnerables.  (ICV 2018, Medellín Cómo Vamos). Los aumentos en las concentraciones de contaminantes atmosféricos impactan directamente en una mayor cantidad de enfermedades circulatorias y respiratorias que aquejan a los habitantes de la región metropolitana, e incluso causan la muerte. Un aumento diario de 10μg/m3 de PM10 significa 20 defunciones más por año; en el caso de PM2.5, un aumento diario de 10μg/m3 de PM 2.5 implica alrededor de 8 muertes más por año.

Factores y agentes que favorecen la contaminación en el Valle de Aburrá

Los tres factores que según el POECA incrementan la acumulación de contaminantes en el aire del Valle de Aburrá son:

  • Características topográficas: valle angosto y semi – cerrado
  • Condiciones meteorológicas
  • Emisiones antropogénicas: generadas por una región densamente poblada.

Por esto, ante la imposibilidad de modificar las características topográficas del Valle y la presencia de condiciones meteorológicas adversas, como las que se presenta por la transición de temporada de sequía a temporada lluviosa, se hace inminente la reducción de las emisiones que se generan en la región.

De acuerdo con la última actualización del inventario de emisiones de material particulado inferior a 2,5 micras (PM2.5), contaminante que ha sido priorizado en los esfuerzos de reducción y control de la contaminación por su impacto negativo a la salud, del total de emisiones primarias de este contaminante, el 82% deriva de fuentes móviles y el 18% restante corresponde a emisiones de fuentes fijas. Dentro de las fuentes móviles, los camiones y volquetas son la principal fuente de este contaminante, y juntos emiten el 51% del total de PM2.5 del Valle de Aburrá, a éstos le siguen las motos de 4 tiempos que emiten el 13%, los buses que emiten el 8% y los autos particulares con 6% (Informe de Calidad de Vida 2018 -ICV, Medellín Cómo Vamos).

Adicionalmente, por tipo de combustible, el diésel es el principal aportante de NOx y PM2.5 con el 73% y el 77% de las emisiones de estos contaminantes (ICV 2018, Medellín Cómo Vamos).

Además del tipo de vehículo, según estudios del AMVA y el Grupo GIMEL de la Universidad de Antioquia, la tecnología del parque automotor es fundamental en la emisión de contaminantes a la atmósfera, siendo peores los vehículos de carga más antiguos. De acuerdo con los resultados del estudio, los “grandes contaminadores” son los vehículos pesados de modelos anteriores a 1995, encontrándose que 1.700 vehículos antiguos son responsables del 31% de las emisiones primarias de PM2.5 en el Valle de Aburrá (ICV 2018, Medellín Cómo Vamos).

Medidas para mejorar la Calidad del Aire

Al comparar las emisiones de cada categoría vehicular con las restricciones de pico y placa del Estado de Alerta Ambiental, se encuentra que las medidas no necesariamente se centran en las fuentes móviles que más impactan la calidad del aire. Los vehículos pesados antiguos (camiones y volquetas anteriores a 1996) al ser más contaminantes tienen mayores restricciones en cuanto al horario de circulación, pero no en cuanto a los días, están sujetos a pico y placa los mismos seis dígitos diarios que los vehículos de años más recientes.

En cuanto a las motos, a pesar de que son la tercera fuente móvil que más aporta a las emisiones de PM2.5, superando a los carros particulares, están sujetas a las mismas restricciones de pico y placa, y a solo dos dígitos diarios en el nivel de prevención. En lo que respecta a los camiones y volquetas, responsables de más de la mitad de las emisiones de PM2.5 del Valle de Aburrá, enfrentan las mismas restricciones en cuanto a horario y días de parada que los vehículos particulares, que son responsables del 6% de la contaminación atmosférica por este contaminante.

En un contexto de condiciones meteorológicas desfavorables, como el que se revela en el reciente estado de alerta ambiental, queda en evidencia que las medidas como el pico y placa, en la forma en la que se plantean, no son suficientes para reducir efectivamente los niveles de contaminación. Como señala la firma Cal y Mayor, contratada por la Alcaldía de Medellín en 2019 para evaluar esta medida, el “pico y placa ha perdido su efecto para mitigar el crecimiento del parque automotor, la congestión y los niveles de emisiones en la ciudad, siendo necesario avanzar hacia medidas de gestión de demanda más eficientes que permitan mejorar la calidad de vida de los habitantes de Medellín y el Valle de Aburrá” (Cal y Mayor, 2019).

Si bien este tipo de episodios de contaminación está influido por factores topográficos y coyunturales, es necesario avanzar en medidas estructurales que prevengan su ocurrencia y reduzcan las emisiones de contaminantes, especialmente de las fuentes móviles que generan mayor impacto ambiental. Se requieren medidas complementarias al pico y placa, orientadas hacia los vehículos más contaminantes (en especial camiones y volquetas anteriores a 1996). Como se explica en el citado estudio, para alcanzar la meta de reducción de contaminantes del Plan de Gestión Integral de la Calidad del Aire -PIGECA- los problemas de emisiones por fuentes móviles no pueden ser mitigados únicamente por medidas orientadas a vehículos particulares, se recomienda aplicar medidas adicionales al pico y placa, como una tasa retributiva por emisiones de PM2.5,  renovación tecnológica del parque automotor de la flota de carga y del transporte público y fomento efectivo a la movilidad activa o sostenible, por ejemplo a través de la aplicación de tasa dinámica de las ZER (Zonas de Estacionamiento Regulado).

En cuanto a la renovación vehicular, que es una de las estrategias del PIGECA, el AMVA presentó un Plan de Renovación gradual a 2023 que prioriza la renovación de 3.500 vehículos de las flotas más envejecidas que todavía circulan por el Valle de Aburrá y son responsables de más de la mitad de la contaminación por PM2.5. Desde abril de 2019, el AMVA y Findeter presentaron una línea de crédito que financiará la adquisición de vehículos de cero, ultrabajas y bajas emisiones para el transporte público de carga o pasajeros en el Valle de Aburrá hasta por seis años, con tasas entre 10 y 16 puntos porcentuales por debajo de las comerciales (AMVA, 2019). En lo que respecta a la chatarrización, desde 2019 el Ministerio de Transporte anunció un programa para incentivar de desintegración de vehículos de carga antiguos que plantea la exención de IVA y exención del valor por la matrícula inicial, que aplica para vehículos de más de 10,5 toneladas y con antigüedad mayor a 20 años.

Otras medidas prioritarias enmarcadas en el PIGECA para reducir la contaminación en el Valle de Aburrá en las que es necesario avanzar, adicionales al diseño e implementación del programa de renovación vehicular y de programas de gestión de la demanda, son la mejora logística del transporte de carga y la instalación de filtros de partículas (FDP) u otras tecnologías certificadas de prevención y postratamiento de emisiones (PIGECA, 2018). Además se requiere evaluar la implementación de medidas que, aunque no están priorizadas en el plan, constituyen oportunidades para reducir significativamente las emisiones de las categorías vehiculares más contaminantes, que incluyen el establecimiento de corredores preferenciales para la circulación del transporte de carga y de zonas de circulación restringidas para este tipo de vehículos, la construcción de centros logísticos de carga y de rutas circunvalares que eviten la entrada de carga de paso al Valle de Aburrá, la capacitación en técnicas de conducción ecoeficiente y la optimización logística de rutas, para el caso de los buses.

Asimismo, es importante focalizar las medidas no solo en las categorías vehiculares más contaminantes, sino en los territorios más afectados por la contaminación. En este sentido el AMVA, decretó en 2018 dos Zonas Urbanas de Aire Protegido (ZUAP), por ser áreas dentro del Valle de Aburrá con altos niveles de concentración de contaminantes (PM10 y PM2.5) que pueden afectar la salud de los habitantes metropolitanos. Las medidas para la prevención, control y seguimiento para reducir las emisiones en las ZUAP, ubicadas una en el centro de Medellín y otra al sur de la región metropolitana, son responsabilidad de los entes municipales, sin embargo, a inicios de 2020 aún se está a la espera de su implementación.

Por su parte, las fuentes fijas (industrias) son responsables de aproximadamente el 18% de las emisiones primarias de PM2.5, pero aportan el 91% de las emisiones de óxidos de azufre, el cual constituye un gas precursor en la formación de PM2.5 en la atmósfera, denominado material particulado secundario (Plan de Acción POECA, AMVA). Es importante que los esfuerzos de reducción de la contaminación consideren el control tanto de las emisiones directas de PM2.5 como de sus gases precursores, y en este sentido las medidas priorizadas en el PIGECA para las fuentes fijas son la creación de zonas industriales de baja emisión, ya definidas por el AMVA y a la espera de su implementación, la optimización de sistemas de control de emisiones y estándares de emisión mas estrictos.

Es importante resaltar que Medellín ha tenido progreso en la disminución de la concentración promedio anual de los contaminantes atmosféricos, como se puede observar en el Informe de Calidad de Vida 2018 – Medellín Cómo Vamos, desde 2016 las estaciones de monitoreo de PM10 y PM2.5 han registrado una tendencia decreciente en los niveles de concentración promedio anual, que se ha traducido en un aumento de la satisfacción con la calidad del aire de los ciudadanos, que pasó de 13% en 2018 a 20% en 2019.  (Medellín Cómo Vamos, Encuesta de Percepción Ciudadana).

Sin embargo, es necesario avanzar en la prevención de episodios de contaminación atmosférica y en su gestión, con medidas estructurales que respondan al nivel de contaminación de cada categoría vehicular y tengan impactos significativos en la reducción de contaminantes atmosféricos, especialmente por los efectos a la salud que pueden tener los incrementos en el nivel de contaminación en el corto plazo, en particular para los grupos sensibles (niños menores de 5 años y adultos de mas de 65).

Efectos en la salud

El material particulado con un diámetro de 2,5 micras o menos (PM2.5), es uno de los contaminantes más dañinos para la salud humana ya que son partículas finas que pueden atravesar la barrera pulmonar e ingresar en el sistema sanguíneo, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y respiratorias. De acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, el valor guía que minimiza los riesgos a la salud humana para el PM2.5 en exposiciones largas es una concentración anual media de 10μg/m3 (ICV 2018, Medellín Cómo Vamos).

En cuanto a las asociaciones entre calidad del aire y efectos en la salud en el Valle de Aburrá, el Área Metropolitana, en conjunto con la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, realizó un estudio que buscaba determinar la asociación de la exposición de corto plazo a contaminantes atmosféricos y los efectos en salud. Los resultados demostraron que un incremento en la concentración aumenta el caso de ocurrencia de casos de enfermedad respiratoria, siendo los menores de 5 años y mayores de 65 años los grupos de edad más vulnerables.  (ICV 2018, Medellín Cómo Vamos).

En este estudio también se encontró que los aumentos en las concentraciones de contaminantes atmosféricos impactan directamente en una mayor cantidad de enfermedades circulatorias y respiratorias que aquejan a los habitantes de la región metropolitana, e incluso causan la muerte. Un aumento diario de 10μg/m3 de PM10 significa 20 defunciones más por año; en el caso de PM2.5, un aumento diario de 10μg/m3 de PM2.5implica alrededor de 8 muertes más por año; en lo que respecta a O3, un aumento en la misma cantidad representa 12 muertes más en un año (Área Metropolitana, 2018).

Asimismo, la disminución diaria de 10μg/m3 impacta positivamente en el riesgo de la ocurrencia de enfermedades y muertes por causas respiratorias y circulatorias: en el caso de Medellín, disminuir esta cantidad de contaminantes atmosféricos evitaría que 294 personas de todas las edades presentaran enfermedades de este tipo a la semana (Área Metropolitana, 2018).

Dentro de las recomendaciones que aluden al fortalecimiento de la institucionalidad, se encuentra diseñar e implementar un Sistema Metropolitano de Vigilancia de Salud Ambiental, que tenga como principal objetivo generar periódicamente información ambiental y de salud, para así facilitar la toma de decisiones. Adicionalmente, se requiere consolidar un sistema que facilite el análisis oportuno del fenómeno epidemiológico asociado a la contaminación, e incluir los análisis de salud en los distintos protocolos de evaluación para mejorar la calidad del aire, es decir PIGECA y POECA, mediante indicadores de impacto específicos que permitan generar estrategias en el mejoramiento de la salud ambiental y bienestar de los habitantes de la región (Área Metropolitana del Valle de Aburrá, 2018).

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Contexto

El Área Metropolitana del Valle de Aburrá -AMVA- declaró Estado de Prevención en materia de calidad del aire entre el 10 de febrero y el 4 de abril de 2020. En este 2020, la declaratoria del Estado de Prevención se realizó antes que en años anteriores (en 2018 se inició el 23 de febrero y en 2019 el 18 de febrero) debido a que según informes técnicos del Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá -SIATA- los incendios forestales ocurridos en el sur del país implicarían una mayor desfavorabilidad para la calidad del aire en el Valle de Aburrá durante el periodo febrero – abril de 2020.

Durante los meses de febrero-abril se evidencia un incremento en las concentraciones promedio del material particulado (PM2.5 y PM10) debido a la transición entre la temporada seca y la temporada de lluvia, que se caracteriza por la presencia de capas de baja altura, que propician la acumulación de contaminantes en la atmósfera. Como este es un comportamiento típico, influenciado por el ciclo anual de precipitación en la zona andina, desde 2018 , en estos meses se ha venido declarando estados de prevención o alerta atmosférica y a través del acuerdo metropolitano Nro.4 de 2018 se decretaron estos meses como Periodo de Gestión de Episodios de Contaminación Atmosférica, junto con octubre y noviembre, cuando también hay transición de temporada.

La adopción del Periodo de Gestión de Calidad del Aire, así como del Estado de prevención y alerta, se hace en el marco del Plan Operacional para Enfrentar Episodios de Contaminación Atmosférica en el Valle de Aburrá -POECA- , que hace parte del Plan Integral de Gestión de la Calidad del Aire del Valle de Aburrá -PIGECA- 2017-2030, el instrumento de planeación metropolitano que contiene las estrategias que pretenden reducir los niveles de contaminación y mejorar la calidad del aire del Valle de Aburrá a corto, mediano y largo plazo.

El POECA contiene el protocolo con las medidas y acciones para enfrentar episodios de contingencia atmosférica, como el ocurre actualmente en la ciudad. En el acuerdo metropolitano Nro 4 de 2018, se señala que existen cuatro niveles de episodios, dependiendo de la concentración de contaminantes y riesgos para la salud que se presenten: Nivel I (normal), Nivel II (prevención), Nivel III (alerta) y Nivel IV (emergencia).  Según el Plan de Acción del POECA, la declaratoria del nivel de prevención, alerta o emergencia se realiza cuando, con base en la información que arrojen al menos el 50% de la estaciones de monitoreo, a través de un análisis de medias móviles, por 48 horas seguidas, se reporten valores de concentración que se presentan en la siguiente tabla, o cuando el SIATA prevea la ocurrencia futura de un episodio de contaminación y lo comunique al Grupo de Gestión de Episodios (GECA) conformado por al interior del AMVA por Gestión Ambiental, Control y Vigilancia, Subdirección de movilidad, Gestión del Riesgo y Comunicaciones, responsables de la evaluación de la información técnica para la declaratoria de un episodio de contaminación.

medio am

Fuente: Plan de Acción del Plan Operacional para enfrentar episodios de Contaminación Atmosférica -POECA-.