Durante estos 20 años, Medellín ha cambiado. Desde 2006, ha cambiado su gente, sus prioridades y su territorio. La transformación ha sido continua y cada avance ha puesto en evidencia no solo la necesidad de contar con información rigurosa para comprender lo que ocurre, sino también cada reto que existe ha dado lugar a nuevos retos y preguntas que nos invitan a reflexionar sobre hacia donde vamos.
Precisamente, mirar hacia los próximos 20 años, para Medellín Cómo Vamos implica también sumarse a esta visión de ponernos dos tareas donde proponemos avanzar. El primero es incorporar al diagnóstico del presente, una mirada hacia adelante. Ya no basta con describir lo que ocurre; es necesario identificar escenarios futuros que, con evidencia muestren claramente hacia donde se dirige la ciudad si las dinámicas actuales se mantienen.
El segundo frente es seguir fortaleciendo a la ciudadanía. La experiencia del programa nos ha mostrado que el avance de la ciudad en calidad de vida también es una tarea compartida con sus habitantes y queremos que nuestra información sea cada vez más útil para la ciudadanía. El sector público, las instituciones del sector privado, la academia y, por su puesto, una ciudadanía informada y activa tienen un papel fundamental en la construcción de la ciudad que queremos y en las decisiones que se tomen.
A esto se suman nuevas dinámicas que ya están reconfigurando la calidad de vida de la gente en Medellín. La transición demográfica, el crecimiento del turismo, el costo de vida y la gestión del riesgo son algunos de los fenómenos que exigen una nueva mirada.
El reto del programa será continuar custodiando las tendencias de ciudad y seguir haciendo seguimiento a los indicadores que han permitido evidenciar los avances y desafíos del territorio y al mismo tiempo anticiparse a los cambios para proponer acciones de futuro. Por esta razón, el seguimiento riguroso que realizamos en Medellín Cómo Vamos debe seguir manteniéndose en el tiempo como una herramienta permanente al servicio de sus habitantes, que oriente decisiones estratégicas y contribuya a la calidad de vida de la ciudad. Los datos son de ciudad, pero lo que hagamos con ellos también: saber cómo vamos es saber hacia dónde vamos.