¿Quién cuidará a quién?

   

Columna de opinión

Escrita por: Mónica Almonacid Rondon, directora de Medellín y Antioquia Cómo Vamos 

19 de agosto del 2026

En 2037, por primera vez en la historia de Antioquia, habrá más personas mayores de 65 años que menores de 15. En Medellín, esta realidad ya ocurre en las comunas de Laureles, El Poblado, La América, Belén, La Candelaria y Guayabal, donde el envejecimiento poblacional se adelantó y hoy tienen la mayor proporción de adultos mayores de la ciudad con cifras por encima del 22%, cada una.  

Antioquia tiene hoy 1,1 millones de personas mayores de 60 años, y Medellín concentra a 459.000 siendo la segunda cifra más alta entre las principales ciudades del país, después de Bogotá. Son cifras que exigen a una ciudad prepararse a tiempo. 

De los hogares en Medellín, en el 55% vive al menos una persona mayor, y en el 17% de esos hogares esa persona vive sola. Hoy, el 84% de los adultos mayores dice no necesitar un cuidador; pero si bien la mayoría son menores de 70 años, exige que sea una realidad a la que se le debe poner atención en la próxima década, porque requerirá de una dinámica distinta de ciudad en materia de cuidado.  

Medellín es, además, una ciudad donde las familias son cada vez más pequeñas, y esa reducción impactará directamente en la capacidad de asumir el cuidado de quienes envejecen. Además, porque cuando el cuidado es necesario, recae principalmente en las mujeres de la familia: las hijas (42%) y las esposas (14%).   

Ante este cambio demográfico, Desde Medellín Cómo Vamos y Antioquia Cómo Vamos publicamos hace poco el diagnóstico ¿Cómo va la calidad de vida de las personas mayores en Medellín y Antioquia? en el que además de entregar importantes datos de este panorama, planteamos algunas propuestas para que desde el sector público y  privado asuman un rol más activo para atender estos retos de ciudad, entre las que se incluyen: generar un sistema de cuidado, ampliar la cobertura pensional y financiera, adaptar la infraestructura urbana, y fortalecer los servicios de salud, movilidad y seguridad dirigida a esta población.  

Prepararse para envejecer como ciudad y departamento no es un gesto de caridad hacia los mayores de hoy, es una inversión en el territorio que todos habitaremos mañana. Cuanto antes se actúe, mejor calidad de vida aseguramos para ese futuro.